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jueves, agosto 26, 2010

Mail

De: J.C.D.
Para: Fero Soriano
Asunto: un hombre solitario


Ayer, para cortarla SOLO POR 24 HORAS con la droga llamada The Sopranos, tuve la poco feliz idea de alquilar "Un hombre solitario*" con este muchacho Douglas.


1) Nunca me lo banqué pero no sé por qué le aposté un cospel.
2) Me equivoqué.
3) Sobre la película puedo decir muchas cosas. Diré sólo una: una pavada.
4) Algunas preguntas: a) puede un tipo -durante toda la película y en diferentes situaciones- usar sólo una camisa negra ( y en exteriores agregar un saco o una campera negra)???
b) puede no despeinarse en toda la película, ni siquiera cuando se despierta? Eso sólo le cabe a Carlitos Gardel!!!
c) puede --en la mitad de toda la película, cuando no usa la camisa negra- estar mostrando 40 veces su pechito argentino?
d) puede una actriz como Susan Saradon haberse puesto unas tetas a lo Moria Casan y "lucirlas" junto al estire de cara??
e) puede un tipo de 60 largos levantarse a todas las minas que quiere, en cualquier situación? aclaro: todas están buenas y todas podrían ser sus hijas.

Conclusión:
Sarandon y Douglas están viviendo un viejazo total.
Douglas es un pelotudo engreído y, claro, un actor mediocre.
Douglas es el Raúl Taibo de Hollywood.


GRACIAS POR EXISTIR TONY SOPRANO!!!


* Nota de El sitio de la nada: "El hombre solitario" se estrena hoy en cines argentinos, se sugiere no indagar en los mecanismos comerciales que utiliza el videoclub donde alquila JCD.

jueves, agosto 14, 2008

Empújame


"La locura es como la gravedad, ¿sabes? Todo lo que hace falta es un pequeño empujón".


El Guasón.
Batman, el caballero de la noche.

viernes, junio 13, 2008

Ser y desaparecer

Uno se mira al otro desde la cima intrascendente. Pettinato y la chica modelo de su progama, Ursula Vargues, hablan con gestos de seriedad sobre el desabastecimiento. Ella, tan bella, dice que sí, que no en Buenos Aires, pero en otros lugares faltan muchos alimentos. El, vestido de traje rojo y con una peluca amarilla de goma en la cabeza, se pone aún más serio. "Como siempre", es todo su discurso, antes de poner cara de comic japonés y, con el dedo pulgar arriba, despedirse de su público.
Todo sucede como si no hubiera diferencias entre la leche derramada y la de las tetas de alguna de Tinelli. Todo tiene el énfasis de la nada.

La tele somos nosotros. Y nosotros estamos desapareciendo.

jueves, marzo 27, 2008

El hombre modesto





"Quiero aprender a hacer películas".
Francis Ford Coppola, director de El Padrino y Apocalypse Now.




sábado, marzo 15, 2008

Muertv


Las noticias trágicas son peores de mañana. Supongo que en parte es consecuencia de que, de mañana, todavía conservamos esa angustia que nos genera el golpe cotidiano contra la vida real, como cuando despertás de un sueño bello.

La muerte de Guinzburg fue literalmente mi primer acontecimiento real del día. Ni siquiera llegué a rascarme, a pensar en el sueño que tenía. Sonó el despertador y prendí automáticamente la tele, en un mecanismo que me resguarda de seguir durmiendo. La placa con la noticia estaba ahí, en letras grandes.
Y siguió todo el día y fue degenerándose, canal por canal, programa por programa, desde los noticieros con una referencia permanente (donde vimos personajes congelados que aprovechaban para hablar con congoja del muerto y de paso promocionar su nuevo programa), programas de chismes regodeándose y más; simultáneamente internet y las radios.

Un rato después, serían las redacciones de los diarios las que se activarían con los mismos tics que el resto de los medios. Ni una idea menos frívola.

La muerte de Guinzburg fue triste, como lo son la mayoría de las muertes.
Pero además, él parecía un buen tipo (seguramente lo fuera). Y hacía reír.

Todavía conservo la fría sensación, el peligroso temor de que toda esa ola popular de consternación haya sido la reacción espontánea de la gente no a la pérdida de un hombre valioso, sino más bien a que, según los medios, se había muerto "un genio", según los medios todos estamos tristes, según los medios hoy "nos morimos todos un poco".

Aún persiste el miedo de estar seguro de que todo fue tan así porque si Guinzburg siempre vende, más vende muerto. Y hay quienes no se van a perder semejante banquete.

lunes, diciembre 10, 2007

Pequeño diálogo sobre cine

--¿Quiénes son los mejores actores a su criterio?
--Déjeme pensar... Charles Chaplin y Marlon Brando, sin dudas.
--¿Y vivos?
--Charles Chaplin y Marlon Brando.

jueves, agosto 02, 2007

El grito sagrado

"Pero ya estaba todo arreglado,
todo alcanzaba la perfección,
la lucha había terminado.
Se había vencido a si mismo
definitivamente.
Amaba al Gran Hermano".
De "1984". George Orwell.

El. Ella. El. Ella. El. Ella. El. Ella.. Los dos.
El.
De fondo: una pequeña multitud encapsulada de voces femeninas gritando por él. El, como sabiendo que lo vemos a él, aguanta el llanto que le genera ese coro. Porque el coro anuncia la victoria antes de que se sepa. La música, que entra a través de un micrófono a los oídos de él mientras otro habla sólo porque tiene que decir algo (porque lo que importan son el coro y él, o su emoción).
Más atrás otra música. Una cortina orquestada alrededor de una percusión bien grave, altisonante, cortada. Dramática.
Mientras tanto sigue él. Que prende un cigarrillo con gestos nerviosos, desbordados, y así pasa el tiempo y se olvida de que está emocionado, conmocionado. Porque los gritos siguen de fondo.
De pronto ella. Ella abraza su oso, casi no tiene gestos. Es bonita y ha venido a redimirse de su fama de señorita de la noche y el dinero. No es de acá, no habla bien. Tal vez eso explique algo. O no explique nada. Ella. Sonríe desconfiada.
Hasta que la voz que habla para decir nada ahora dice algo que empieza a develar el misterio.
A uno, 200 mil personas intentaron hacer que no perdiera. Al otro, 1.800.000 lo eligieron para que ganara. Nadie dice quién es quién aún. Aunque es un poco obvio; Brasil nunca pierde con Argentina.
El. Plano de él.
Las cifras llegan a sus oídos (a los de él y también a los de ella) y ambos supieron que todo estaba resuelto. Nadie dice todavía quién es quién. Aunque es un poco obvio.
El. Ella. El. Los dos.
El.
Casi llora. Todavía no. Detrás, toda una montaña de cínicos se babea. Y arregla el error anterior. O quizá estaba prevista la revancha y todo.
El. El tiembla. Expulsa el humo del tabaco por la nariz, no mira jamás a ella. Ella se apoya en el hombro de él, pero la cifra la despide violentamente hacia el respaldo del sillón blanco.
La música de fondo sube de volumen y de presión. Ahora no es percusión sino vientos agudos. El. Ella. El. Ella. El
El que tiene que hablar juega al suspenso hasta que lo dice.
El es el ganador.
El. El que zafó. O el que supo cómo zafar.
El. Que está entre nosotros otra vez.
Que tuvo otra oportunidad.
El.
El hijo del sistema. Otro hijo de Dios.

¿Qué es "triunfar en la vida"?

viernes, marzo 16, 2007

Gran Hermano


Entonces desapareció a su vez la monumental cara del Gran Hermano y en su lugar aparecieron los tres slogans del Partido en grandes letras:


LA GUERRA ES LA PAZ

LA LIBERTAD ES LA ESCLAVITUD

LA IGNORANCIA ES LA FUERZA


Pero daba la impresión --por un fenómeno óptico psicológico-- de que el rostro del Gran Hermano persistía en la pantalla durante algunos segundos, como si el "impacto" que había producido en las retinas de los espectadores fuera demasiado intenso para borrarse inmediatamente. La mujeruca del cabello color de arena se lanzó hacia adelante, agarrándose a la fila de la silla anterior y luego, con un trémulo murmullo que sonaba algo así como "¡Mi salvador!", extendió los brazos hacia la pantalla. Después ocultó la cara entre sus manos. Sin duda, estaba rezando a su manera.


Fragmento de 1984, Geoge Orwell

lunes, febrero 05, 2007

Dixit


"Es difìcil saber si el mundo en que vivimos es sueño o realidad".


Hierro 3, Kim Ki - duk

martes, diciembre 19, 2006

Palabras


“Deja que la palabra sea humilde,
que sepan que el mundo no empezó con palabras, sino con dos cuerpos abrazados, uno llorando y el otro cantando”.
Lê Thi Diem Thúy


Pensaba escribir esta vez sobre un piano y la lluvia o sobre cómo algunos “bien educados” desperdician la comida. De hecho, lo voy a hacer. Pero no ahora. No, porque desde el domingo a la medianoche, cuando salí del cine, permanezco obsesionado con algo, pienso permanentemente en la magia de “La vida secreta de las palabras”, la nueva película de la notable catalana Coixet.
No me gusta contar una película (algo que adoran los reyes del Yo, de oficio “críticos”). Será por eso, ahora pienso, que esta es la primera vez que aquí se escribe sobre cine. Pero esta ocasión es especial. No se trata sólo de cine: acá hay algo más.
De lo que no estoy seguro es de por qué. Ya que no es el primer --ni mucho menos el único-- film donde estremecen los diálogos tanto como las actuaciones (sobre todo la de Tim Robbins), donde la fotografía y la música se embellecen a sí mismas, donde la metáfora es pura sutileza, donde la literatura está tan cariñosamente tratada.
Aunque puede que encuentre una diferencia con el resto: creo que jamás vi una donde el humor sea amor y el horror sea amor y todo sea amor.
Y las palabras (y su ausencia), la cicatriz del silencio.

En el torrente de obsesión en que me sumergí en el post-domingo leí lo que el magnífico escritor John Berger (a quien la película lo homenajea abierta e implícitamente, y en este caso también lo hace con Cortázar) reflexionó sobre esta obra de arte. Una parte del extenso texto dice lo siguiente: “La película trata sobre el deseo que subyace a la idea de que la vida es un regalo. Pero estoy usando palabras grandilocuentes. Mejor escuchar las pequeñas palabras de la película; lo dicen todo.”

Y ya no tengo más nada para decir.

martes, diciembre 12, 2006

Los vivos y los muertos



1. Es tan obvio como innecesario escribir en este blog más de tres líneas sobre la muerte del asesino Pinochet. Las únicas muertes para recordar son las dignas.
2. Así que voy a contar que estuve mirando la tele. Y tuve una experiencia única. Mi vertiginoso zapping se vio interrumpido por la cara de un Tinelli conmovido lagrimeando entre melodías de violín. Ahí paré y me puse a mirar. ¿Qué es lo que se elogia y lo que se critica de un programa de televisión? ¿Desde qué punto de vista? ¿Desde qué lugar?
3. Hace poco, en un reportaje, alguien me dijo que si a la gente le ponés algo interesante desde lo cultural lo va a mirar y así aprenderá. Es tan cierto como que por algo ponen lo que ponen. Digamos, la televisión tiene los televidentes que se merece (y que merecen los anunciantes). Y viceversa.
4. Entonces me siento de espaldas a mí. “Bailando por un sueño”, ese programa que nutre a toda una grilla de televisión (pensar en “no muerdas la mano que te da de comer”), es maravilloso. Su puesta en escena es una composición perfecta pensada con maestría para esos televidentes merecedores. La música épica (el trabajo del musicalizador es brillante), los abrazos tiesos, las lágrimas de todos (ganen o pierdan), el silencio, la impaciencia, los colores llamativos, el traje oscuro del que manda, la palabra “sueño” y el juego a la confusión. Y más: la toma de partido de los otros, la pelea, la amistad y la compasión de y hacia la víctima.
5. Es que hay tanta inteligencia detrás del show que todos disimulan la para nada sutil diferencia entre un sueño y una necesidad. Es la miseria de la condición humana transmitida con precisión.
6. Así que cambio de canal. Prefiero que no me subestimen.