domingo, septiembre 09, 2007
Escena del policía y las señoras
Las señoras pasan delante suyo. "Lo único que hacen estos es hablar por el celular". Y siguen, como si ahora el tema fuesen los tomates verdes de siempre.
El joven agente levanta la cabeza y mira al verdulero, de rasgos aymaras. Murmulla, serio: "Cuando no hacemos nada, porque no hacemos nada. Cuando hacemos algo, porque hacemos algo".
Y sigue apretando botoncitos.
jueves, agosto 30, 2007
La música de los colores
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lunes, agosto 20, 2007
Una forma de felicidad
La periodista transcribe lo que dice Fellini, uno de los personajes del personaje en cuestión: "A veces me gusta tomarme un tiempo para observar el mundo y ver lo increíble y lo frágil que es todo". Un poco más adelante, ya no habla por Fellini si no por él mismo: "Las ciudades te obligan a cerrar las emociones". O también dice, cerca del final: "Es un ejercicio lindísimo acordarme de cuando era chico... Recordar, por ejemplo, que cuando tenés diez años vivís con las rodillas hechas mierda y te duele, y de grande les tenés un cariño enorme a esas lastimaduras, porque no te pasan más".
Entonces, desde hace unas semanas me dedico a aprender sobre el personaje, a, de alguna manera, reparar el error propio.
Y recién volví a la nota de Gatopardo.
"Los dibujos de Liniers son una forma muy --muy-- sofisticada de felicidad". Es lo primero que leo que dice la periodista.
Y lo último; era lo mismo que yo pensaba.

lunes, agosto 13, 2007
jueves, agosto 02, 2007
El grito sagrado
todo alcanzaba la perfección,
la lucha había terminado.
Se había vencido a si mismo
definitivamente.
Amaba al Gran Hermano".
De "1984". George Orwell.
El. Ella. El. Ella. El. Ella. El. Ella.. Los dos.
El.
De fondo: una pequeña multitud encapsulada de voces femeninas gritando por él. El, como sabiendo que lo vemos a él, aguanta el llanto que le genera ese coro. Porque el coro anuncia la victoria antes de que se sepa. La música, que entra a través de un micrófono a los oídos de él mientras otro habla sólo porque tiene que decir algo (porque lo que importan son el coro y él, o su emoción).
Más atrás otra música. Una cortina orquestada alrededor de una percusión bien grave, altisonante, cortada. Dramática.
Mientras tanto sigue él. Que prende un cigarrillo con gestos nerviosos, desbordados, y así pasa el tiempo y se olvida de que está emocionado, conmocionado. Porque los gritos siguen de fondo.
De pronto ella. Ella abraza su oso, casi no tiene gestos. Es bonita y ha venido a redimirse de su fama de señorita de la noche y el dinero. No es de acá, no habla bien. Tal vez eso explique algo. O no explique nada. Ella. Sonríe desconfiada.
Hasta que la voz que habla para decir nada ahora dice algo que empieza a develar el misterio.
A uno, 200 mil personas intentaron hacer que no perdiera. Al otro, 1.800.000 lo eligieron para que ganara. Nadie dice quién es quién aún. Aunque es un poco obvio; Brasil nunca pierde con Argentina.
El. Plano de él.
Las cifras llegan a sus oídos (a los de él y también a los de ella) y ambos supieron que todo estaba resuelto. Nadie dice todavía quién es quién. Aunque es un poco obvio.
El. Ella. El. Los dos.
El.
Casi llora. Todavía no. Detrás, toda una montaña de cínicos se babea. Y arregla el error anterior. O quizá estaba prevista la revancha y todo.
El. El tiembla. Expulsa el humo del tabaco por la nariz, no mira jamás a ella. Ella se apoya en el hombro de él, pero la cifra la despide violentamente hacia el respaldo del sillón blanco.
La música de fondo sube de volumen y de presión. Ahora no es percusión sino vientos agudos. El. Ella. El. Ella. El
El que tiene que hablar juega al suspenso hasta que lo dice.
El es el ganador.
El. El que zafó. O el que supo cómo zafar.
El. Que está entre nosotros otra vez.
Que tuvo otra oportunidad.
El.
El hijo del sistema. Otro hijo de Dios.
¿Qué es "triunfar en la vida"?
viernes, julio 27, 2007
Lejanía
¿Por un hormiguero de albas, por pocos
hilos en los que se enrede
el vellón de la vida y se adhiera
por horas y años, hoy los delfines en pareja
cabriolan con sus hijos? Oh, que yo nunca escuche
nada de tí, que huya del esplendor
de tu mirada. Otra cosa hay en la tierra.
Desaparecer no sé ni asomarme de nuevo; se demora
la fragua bermeja
de la noche, la tarde se hace larga,
la plegaria es suplicio y no ha llegado aún
hasta tí, entre las rocas que emergen,
desde el mar la botella. Vacío, el oleaje
se rompe sobre el cabo, en Finisterre.
viernes, julio 20, 2007
El mundo ha vivido equivocado

miércoles, julio 18, 2007
El miserable (parte II)
El miserable, por cierto, corre una carrera miserable. Los que luchan no compiten. Compiten los que lloran el llanto de la lástima. El miserable acepta y no piensa, construye demoliendo, te come la última porción.
El miserable habla bajito para llamar la atención, te ronronea como un gato gris, pone el lomo para que le rasquen.
Tengo un espejo enfrente: el miserable está detrás de nosotros.
Y ataca por la espalda.
lunes, julio 16, 2007
Posdata

martes, julio 10, 2007
Nieve como la gente

martes, julio 03, 2007
Lo bello y lo triste

martes, junio 26, 2007
martes, junio 19, 2007
París, esa metáfora
* Foto tomada sobre el Pont des Arts. París, junio 2007.
** Primeras lìneas del capítulo 1 de Rayuela, Julio Cortázar (1963).
domingo, junio 10, 2007
Próxima estación: Argentina
La línea 1 –la amarilla-- del arácnido metro de París rebana a la ciudad horizontalmente en dos. Nace en el histórico Chateau de Vincennes, al este, casi en el suburbio y luego, a mitad de camino, en la Gare de Lyon, empieza a acompañar al Sena, en lo que sería la comisura izquierda de esa mueca amarga que dibuja el río en el hermoso rostro de París.
Así hasta Concorde, justo debajo de la plaza-emblema que lleva ese nombre, donde empieza su rumbo al norte, a la punta posmoderna parisina, al lugar donde el futurismo acaba con la magia: La Défense, el “barrio” yuppie, el centro financiero.
Hacia ese lugar iba el turista (a conocer el Gran Arco, una construcción alucinada y alucinante que está alineada perfectamente con el del Triunfo, unida por la avenida Charles de Gaulle, que después del monumento napoleónico se transforma en nada menos que la Champs Elysées), distraido ahora en lo que él consideraba el mejor reflejo de la capital hoy (“al menos hasta que el racista de Sarkozy lo destruya”): sobre el caño, una encima de la otra, una mano negra, blanca y otra más blanca.
El ensimismamiento y la reflexión del turista terminaron cuando la voz predeterminada y femenina del metro anunció la próxima estación con letras conocidas para él: “Argentine”.
Entonces, aunque no sabía bien por qué, el visitante no dudó y bajó. A pesar de la propaganda de Benetton en vivo que lo tenía tontamente perplejo, a de que más allá esperaba La Défense, y de que dos ojos turquesas invitaban en silencio a continuar el viaje.
Pero era el mismo andén de siempre, con las mismas publicidades pegadas en las paredes (Al Jarreau toca en julio, Cabaret se reestrena en Montmartre, y Nadal, dueño de Roland Garros, vende ropa Niké); nada, salvo el nombre de su país escrito con letras blancas, en francés, sobre un cartel azul. A pesar de la primera duda, el viajero atravesó todo el andén antes de cruzar la vía y volver en busca del destino original. Pero cerca del final del pasillo, donde debe quedar el principio del tren en cada frenada, la pared semicircular dejaba sus típicos mapas para mostrar imágenes recurrentes en su inconsciente del momentáneo exilio: la pampa amanecida y sus ovejas, chapas multicolores de Caminito, dos piernas entrelazadas en una melodía de bandoneón, cataratas, glaciares y el verde de un cactus alterando los siete colores del cerro. Todo junto se mostraban delante de una chica que parecía estar mirando adentro suyo más allá de esas ventanas y del cofre de vidrio que un par de metros más allá encierra el busto de Don José de San Martín del Bronce. El viajero miró al prócer, hizo una mueca como satisfecha –seguramente porque recordó que una semana antes, en Berlín, el señor libertador se posaba firme frente a la Biblioteca Nacional—y siguió para volver a la Défense.
Al subir de nuevo al tren, después de que la voz de la mujer incierta anunciara “Porte Malliot”, el turista río y le dijo, sin importarle el obstáculo del idioma, al señor rubio de traje azul que compartía su asiento: “Está bien, tenés razón. En el fondo, que el único homenaje que encuentre en Francia a mí país sea bajo tierra no es ninguna paradoja”.
Y apoyó su cabeza contra el vidrio.
viernes, mayo 25, 2007
Espanto
jueves, mayo 03, 2007
El cielo del héroe
sábado, abril 28, 2007
Nowhere man
Eso tiene sus paradojas pero no tiene respuestas. Aunque al fin y al cabo, lo próximo que oleré no es un mundo desconocido si no, claramente, mi pasado.
Vuelvo, volvemos, inevitablemente al punto de partida. De alguna manera, aunque breve o momentánea, el círculo se cierra.
Pensamiento que flotará entre nubes, cruzando el puente verdadero:
¿Cuál habrá sido el azar, o la bomba, que llevó a cambiar el destino, el foco, la percepción o el suelo de mi nombre?
viernes, abril 13, 2007
Eminencia

miércoles, abril 04, 2007
Buenos Aires
lunes, marzo 26, 2007
24M
¿Qué es el dolor?
¿Qué otra cosa si no la transformación corpórea de un agujero espiritual que alguien secó?
¿Qué es el dolor más que la certeza del recuerdo para siempre, de la costosa victoria de la memoria?
¿Y la memoria?
Tal vez sea el camino de eslabones corroidos (pero firmes) por donde el dolor calma su propio dolor; que es el mío. O es el tuyo.

El Sitio de la Nada recuerda con profundo respeto y admiración a los 30 mil desaparecidos durante la Dictadura militar. Y exige la aparición con vida de Julio López.
Estén donde estén, están.
(foto tomada por el periodista, fotógrafo, escritor y amigo de la casa, Pelado)
miércoles, marzo 21, 2007
Podar Poder Rapar
¿Quién nos dio la prioridad sobre el resto de la vida que comparte nuestro suelo?
Estoy enojado.
¿Alguien sabe quién rapó al árbol que inflaba su copa justo encima de mi balcón?
viernes, marzo 16, 2007
Gran Hermano

miércoles, marzo 14, 2007
Interrupción borgeana
Simplemente, les sugiero que si tienen tiempo y ganas de entender mejor de dónde venimos y hacia donde volvemos, hagan click aquí.
Y si no tienen tiempo consíganlo y vuelvan.

domingo, febrero 25, 2007
Pulsión*
Cuando el pianista toca triste el agua explota en el asfalto, se estrella en los árboles y en las ventanas, percute las chapas de los cielos pobres. El balde que alguien olvidó en el patio está por rebalsar; una gota por cada pulsación.
Una larga sucesión de acordes moja la madre tierra. Cada vez que mueve un dedo el pianista, cada vez que llora, salgo a ver el cielo gris.
(El Sitio de la Nada recomienda fervientemente escuchar con atención la inmejorable y reciente obra del Mono Fontana: Cribas.)
* (Del lat. tardío pulsio, -onis).
1.f. En psicoanálisis, energía psíquica profunda que orienta el comportamiento hacia un fin y se descarga al conseguirlo.
martes, febrero 13, 2007
El yanqui bueno
En fin, para ese grupo mayoritario (en el cual me incluyo) y para los otros también, hay un blog recomendable: se trata del que llena cada día Mike, un yanqui que anda por estas tierras y le gusta contar lo que pasa(www.yanquimike.blogspot.com). No lo conozco más que por sus líneas (muchas veces también críticas de su sociedad), por una casualidad que nos cruzó en el cibermundo, por el buen gusto y por algunos gestos de excesiva bondad de su parte para conmigo.
Así que, visítenlo. ¡Y además es una buena excusa para practiar el inglés...!
miércoles, febrero 07, 2007
La herida de Buenos Aires
Una mirada celeste o verde (¿podrá el hombre alguna vez conservar los rostros de su vida para siempre?), el abrazo sobre su piloto esmeralda para la lluvia. Una tarde de elecciones con pantalla roja de Crónica TV y amigos riendo. El mejor submarino de la ciudad. El malhumor de los tres gallegos. El firulete del vidrio, la silla gastada, la espera. San Telmo. El pasado. Decenas o cientos de rostros solitarios. Una mujer que llora abrazada a una cerveza caliente. Un perro meando la vereda. Café con leche y dos medialunas, por favor.
Un bar, un símbolo.
Buenos Aires (alma de piedra, diría Spinetta) hoy cierra una herida.
Y entonces volveré un domingo a Defensa y Brasil. Cruzaré otra vez la doble puerta del Bar Británico.
lunes, febrero 05, 2007
domingo, diciembre 24, 2006
martes, diciembre 19, 2006
Palabras
“Deja que la palabra sea humilde, que sepan que el mundo no empezó con palabras, sino con dos cuerpos abrazados, uno llorando y el otro cantando”.
Lê Thi Diem Thúy
Pensaba escribir esta vez sobre un piano y la lluvia o sobre cómo algunos “bien educados” desperdician la comida. De hecho, lo voy a hacer. Pero no ahora. No, porque desde el domingo a la medianoche, cuando salí del cine, permanezco obsesionado con algo, pienso permanentemente en la magia de “La vida secreta de las palabras”, la nueva película de la notable catalana Coixet.
Y las palabras (y su ausencia), la cicatriz del silencio.
En el torrente de obsesión en que me sumergí en el post-domingo leí lo que el magnífico escritor John Berger (a quien la película lo homenajea abierta e implícitamente, y en este caso también lo hace con Cortázar) reflexionó sobre esta obra de arte. Una parte del extenso texto dice lo siguiente: “La película trata sobre el deseo que subyace a la idea de que la vida es un regalo. Pero estoy usando palabras grandilocuentes. Mejor escuchar las pequeñas palabras de la película; lo dicen todo.”
Y ya no tengo más nada para decir.

martes, diciembre 12, 2006
Los vivos y los muertos


1. Es tan obvio como innecesario escribir en este blog más de tres líneas sobre la muerte del asesino Pinochet. Las únicas muertes para recordar son las dignas.
2. Así que voy a contar que estuve mirando la tele. Y tuve una experiencia única. Mi vertiginoso zapping se vio interrumpido por la cara de un Tinelli conmovido lagrimeando entre melodías de violín. Ahí paré y me puse a mirar. ¿Qué es lo que se elogia y lo que se critica de un programa de televisión? ¿Desde qué punto de vista? ¿Desde qué lugar?
3. Hace poco, en un reportaje, alguien me dijo que si a la gente le ponés algo interesante desde lo cultural lo va a mirar y así aprenderá. Es tan cierto como que por algo ponen lo que ponen. Digamos, la televisión tiene los televidentes que se merece (y que merecen los anunciantes). Y viceversa.
4. Entonces me siento de espaldas a mí. “Bailando por un sueño”, ese programa que nutre a toda una grilla de televisión (pensar en “no muerdas la mano que te da de comer”), es maravilloso. Su puesta en escena es una composición perfecta pensada con maestría para esos televidentes merecedores. La música épica (el trabajo del musicalizador es brillante), los abrazos tiesos, las lágrimas de todos (ganen o pierdan), el silencio, la impaciencia, los colores llamativos, el traje oscuro del que manda, la palabra “sueño” y el juego a la confusión. Y más: la toma de partido de los otros, la pelea, la amistad y la compasión de y hacia la víctima.
5. Es que hay tanta inteligencia detrás del show que todos disimulan la para nada sutil diferencia entre un sueño y una necesidad. Es la miseria de la condición humana transmitida con precisión.
6. Así que cambio de canal. Prefiero que no me subestimen.


