lunes, mayo 26, 2008

Djavan


El martes pasado tocó una de las glorias vivas de la música popular brasileña: Djavan. Su concierto en el Gran Rex fue inolvidable, maravilloso. Para los que no lo habíamos visto nunca, fue la realización de un momento muchas veces imaginado. Djavan puso sobre el escenario toda la magia que vuelca en sus discos: ritmos únicos, energía típicamente brasileña y otros condimentos que convirtieron al show en un recuerdo que solo buscará repetirse cada año que nos enteremos de que, esta vez, otra vez, Djavan no tocará acá.

Los medios tomaron el recital como lo que fue: un evento inesquivable. Sin embargo, como suele ocurrir, las críticas tambalearon en el intento de transmitir semejante magia. El texto publicado en Clarín motivó que el amigo Juan Carlos Diez --músico, autor de "Martropía, conversaciones con Spinetta"-- me mandara un mail y ese se convirtiera en varios, que me fue imposible no publicarlos (con su autorización) para darle una mirada menos erudita a la verdad.


De: Diez, Juan Carlos
Enviado el: Jue 22/05/2008 15:36Para: S.F.
Asunto: mera luz
Leiste la crítica de Clarín? qué grises que son, la bajada es para matarlo.
Después toca Kapanga y te dicen que estuvo genial.


De: Diez, Juan Carlos
Enviado el: Jue 22/05/2008 16:16Para: S.F.
Asunto: RE: mera luz

¿Viste? Yo pense igual; elogian el tema más choto.
Sabrá de música "culta", de las partituras de Tristán e Isolda de Wagner, pero de Djavan no sabe nada. Y SE NOTA. FUE A TOCAR DE OIDO.
¿¿¿La "banda discreta"??? ¿Vos viste lo que sonó en, por ejemplo, "Sina"? Matate!
"Djavan no es un cantante muy dotado". Hay que tener huevos para escribir esto; o tener un tapón de sidra en los oídos.
Después esa cosa de buscarle el pelo a la sopa --seguro que con los amigotes de su palo no lo hace-- "cuando su voz entra en el registro grave pierde tonicidad y precisión". OBVIO que un cantante de un registro que tiende a los agudos como Djavan y que es uno de sus fuertes, cuando baja no rinde tanto. Ojo, no rinde tanto, lo que no significa que lo haga mal, ¿estamos? Pero escrito como lo pone él es despectivo y mala leche. Le pasa al 90 por ciento de los cantantes que tienen un registro --me animo a decirte de oreja nomás --de tenor ligero: desde superdotados como Paul Mc Cartney hasta grossos como Prince, Spinetta, Sting, o reyes del agudo y el falsete como Milton Nascimento.
Es hacerse el difícil, el "erudito". Poné lo que quieras "Fede", pero se nota que de Djavan no cazás una.
La última: "Las melodías de Djavan no parecen provenir completamente del folklore brasileño": pero DESCUBRISTE LA POLVORA!!!!?????
De eso se da cuenta hasta la Tota Santillán.
En fin, pero la nota de tapa es a Drexler que no puede cantar ni abajo la ducha.

Son GRISES!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

"El mar es de Schanton",
Joao Carlinhos Viana

jueves, mayo 22, 2008

Libertad, fraternidad, igualdad



1. Hace más o menos un año, en París, ocho policías se quedaron solitos arriba de un colectivo... conmigo. Yo estaba sentado en el tercer o cuarto asiento, volviendo de deambular por Champs Elyseès. Eran cerca de las 2am y lo único que me acercaba al departamento donde vivía era un bus nocturno que terminaba en el bello Montparnasse. Lo policías pidieron boleto como acá lo hace el chancho. Eran siete tipos grandotes, de corte de pelo militar, vestidos con un mameluco azul, borceguíes intimidatorios y caras de malos a pesar de sus ojitos celestes. El jefe de la banda era moreno. E iba vestido de civil. Recuerdo su chaqueta marrón, parecida a esa que usaba De la Rúa en plena campaña presidencial.
El poli moreno no tuvo muchas dudas al momento de intimidarme: empezamos hablando en inglés, la cosa siguió con traductora: una chica hija de ecuatorianos les decía que yo no tenía boleto porque pensaba que se usaba el mismo que para el métro. Es decir, sí tenía boleto, pero uno usado. A ellos no les importó mi excusa y les empezó a molestar que los jóvenes del bondi parisino se empezaran a quejar del maltrato. Entonces los bajaron a todos. Una chica bastante bonita alcanzó a pedirme perdón: perdón, pensé, en nombre de las libertades individuales por las que tanto se había luchado históricamente en Francia --Liberté, Fraternité, Igualité--.
Una vez solos (y el chofer, al que yo sentía como una especie de entregador inmutable a mis súplicas) el policía moreno me dijo algo así como estás en Francia y acá se habla francés así que vamos a hablar en francés. Ahí se terminó todo. Hace un año no sabía nada de francés y aún sabiendo no hubiera podido sostener una discusión sin sentido con un policía. Me bajaron del colectivo una vez que decidieron que no iría preso y después de darles 35 euros, a cambio de un recibo legal y todo.
Volví caminando de Montparnasse a la casa donde vivía, en la rue de Commerce y pensaba en lo que me había dicho la dueña de casa, Armelle, ante la reciente victoria de Sarkozy, con su pasado de traductora de Mitterrand en la solapa de su ideología, y años de infancia en Lima, Perú: "Ahora estos hijos de puta no van a dejar tranquilo a nadie. Francia es una mierda".
Yo, en cambio, pensaba en el policía negro, en sus abuelos dueños de una tierra africana o latinoamericana, explotados, esclavizados y oprimidos por el colonialismo de hasta no hace tanto. El moreno que ahora sólo hablaba francés, el idioma de "su" país, que lo hizo policía para perseguir probablemente a otros hijos y nietos de esclavos o inmigrantes, que es más o menos lo mismo.

2. Y hoy los diarios cuentan algo que se sabía que pasaría: Silvio Berlusconi, flamante primer ministro conservador italiano (y dueño del Milan), consagró como delito penal la "inmigración clandestina". La xenofobia no tiene límites en Italia: las penas para los inmigrantes clandestinos serán más duras, se les pondrán pulseras electrónicas y habrá cárcel y multas para los italianos que les den casa o trabajo. Y yo pensaba que claro, la familia de Berlusconi no habrá sentido la necesidad de escapar de la península como tantos millones, como tus abuelos o los míos, la mano de obra ociosa de un país en ruinas que dejó todo y cruzó a este lado. O sí.
Las puertas de Italia se cerraron hoy. Con todo su pasado --y su futuro-- adentro, presa de la ignorancia.


*foto tomada por el autor del blog

martes, mayo 20, 2008

Certezas del tiempo

Se encontraron.
Pero no hubo casualidades. Nunca las había habido en ninguna de las circunstancias que incluyeron a ambos, juntos.
Cortázar, Horacio, La Maga. El Pont des Arts y la rue Dauphine.
Se abrazaron. Se besaron. Durmieron juntos. Comieron manzana cortada finita. Ella no pensó. El, probablemente, tampoco. Ríeron. No lloraron.
Los ojos de Felisberto Hernández, los dientes rechinados de Oliverio.
Dejaron que el tiempo pasara, que el pasado desintegrara el dolor que los unió, sin abismos ni paisajes inmaduros. Deconstruyeron y tal vez hayan creado.
Nadie sabe si el curso de sus vidas quedará destinado a los antojos del tiempo, a su sensibilidad.´

Lo que no falta, nunca, es la incertidumbre.

jueves, mayo 15, 2008

Escupir, la novela de Firpo

Hernán Firpo es un agudo periodista, escribe del carajo y además es mi amigo. Su primera novela, Escupir, está siendo publicada por el blog http://www.lalectoraprovisoria.com.ar/. La novedad va en 11 "folletines", uno por día.
Perdérsela, sería una irresponsabilidad cultural.

miércoles, mayo 14, 2008

Débil fe

"La palabra Dios es nada más que la expresión y producto de debilidades humanas".

Albert Einstein

viernes, mayo 09, 2008

London

Camino entre el absoluto desamparo de la distancia, las veo pasar y siento la paradoja de la felicidad.
Afuera, lo obvio: el frío, la lluvia. Otros signos.
Recorro el éxtasis estampado en el paso cebra de aquella melodía. Luego el llanto pobre: cuatro fotos en blanco y negro me miran sonrientes.
El descubrimiento, la culpa causan cierta compasión en la mirada ajena, cierta afinidad con el vacío. Yo me odio. Y me caigo a pedazos.

Siento la desesperada necesidad de algo familiar.
Un puente, tal vez.
Pero al final siempre son sólo dos cosas:
el recuerdo frío de la belleza, y lo otro.

miércoles, abril 23, 2008

viernes, abril 18, 2008

Aires por venir

Buenos Aires apocalíptica. Hace tres días que siento que camino en un ensayo sobre el futuro.
¿Es este el seco porvenir?
La realidad es ceniza flotando, impregnándose en los poros, tapándonos los ojos como un velo reseco.

miércoles, abril 16, 2008

Enigma y soledad

"¡Es curiosa la vida... ese misterioso arreglo de lógica implacable con propósitos fútiles! Lo más que de ella se puede esperar es cierto conocimiento de uno mismo... que llega demasiado tarde... una cosecha de inextinguibles remordimientos. He luchado a brazo partido con la muerte. Es la contienda menos estimulante que podéis imaginar. Tiene lugar en un gris impalpable, sin nada bajo los pies, sin nada alrededor, sin espectadores, sin clamor, sin gloria, sin un gran deseo de victoria, sin un gran temor a la derrota, en una atmósfera enfermiza de tibio escepticismo, sin demasiada fe en los propios derechos, y aún menos en los del adversario. Si tal es la forma de la última sabiduría, la vida es un enigma mayor de lo que alguno de nosotros piensa".

"Vivimos como soñamos... solos".


Joseph Conrad. El corazón de las tinieblas (1899).

viernes, abril 04, 2008

Je suis Solita

Solita estudia francés. Se llama así, no es que le dicen. Se llama Solita pero no recuerdo su apellido. Decidió estudiar francés porque ya había hecho seis años de inglés y un profesor me dijo que si seguía me aburriría, cuenta con zezeo extraño, producto de sus brillosa dentadura postiza.
El cabello de Solita está rígido, tenso. Es probable que un rato antes de conocerla sus pelos hubieran recibido un baño de spray que los entumeció, cobrizos y ampulosos. Solita está bronceada, usa aros que parecen botones dorados.
Empieza la clase de francés y Solita enseguida habla de un cd que me va a servir para practicar la dicción, anuncia, reclama, como si hubiese estado toda la semana pensando en que no tenía que olvidar hablar de eso para que todos noten que es vieja, sí, pero sabe lo que es un cd.
Pregunta varias veces por el cd que no existe y la simpatía de la profesora abandona el aula para darle lugar al hastío. Otros reirían por dentro. Otros lamentarían el espectáculo.
Solita compró el libro aun antes de empezar a estudiarlo pero no llevó un cuaderno, así que andaba pidiendo hojas a los compañeros que acababa de conocer. Yo le dí dos, para que no me volviera a pedir.
Hubo un recreo de 15 minutos y Solita se le acercó a hablar a la mujer que estaba a mi lado porque era profesora de inglés y Solita lo hablaba perfectamente porque tiene dos hijos viviendo en Connecticut. Dos hijos grandes a los que va a visitar todos los años, todo el tiempo.
En el piso, una bolsa de una casa de ropa para señoras grandes y coquetas espera que Solita acabe la clase para volver a la alfombra del departamento de Recoleta.
Escucho que Solita le dice a mi compañera. "Era uno de esos socialistas. Pero era simpático, igual".
Justo apareció la profesora y el recreo se terminó.
Solita volvió a preguntar por el cd, casi enseguida.

jueves, marzo 27, 2008

El hombre modesto





"Quiero aprender a hacer películas".
Francis Ford Coppola, director de El Padrino y Apocalypse Now.




martes, marzo 25, 2008

24 de marzo

a MM
"Una palabra hija de la fatalidad
vuela en la copia de la infancia que
el recuerdo gasta"
Ruinas. Juan Gelman

Lleva el estigma en su sangre como una bolsa pesada de suero clavada a la vena de uno de sus brazos.
No me lo dijo, me enteré mientras saciaba la necesidad de encontrar razones.
(Un escéptico hubiera pensado que fue casual)
Pero algo comprendí.
Detrás de aquel misterio, de aquella nostalgia genética había un nombre, una identidad por la que luchar.
Tal vez fueran las ocho letras de súplica, el afán de creer que el horror no existe, que algo pasó, que algo tenía que pasar.
Quizá se tratara de una manera extraña de mantener viva la memoria.

Fue una tarea que le impusieron, un deber que no buscó. Sin embargo lo aceptó con la grandeza de quienes siempre cargarán el estandarte de la historia íntima.
Quizá su designio haya sido una torpeza.
O un intento por que una parte de la sangre permenezca viva en otro cuerpo.
Lo tomó con agallas.
Se hizo responsable de su nombre en honor a la verdad. A la lucha. Y al amor.

lunes, marzo 17, 2008

sábado, marzo 15, 2008

Muertv


Las noticias trágicas son peores de mañana. Supongo que en parte es consecuencia de que, de mañana, todavía conservamos esa angustia que nos genera el golpe cotidiano contra la vida real, como cuando despertás de un sueño bello.

La muerte de Guinzburg fue literalmente mi primer acontecimiento real del día. Ni siquiera llegué a rascarme, a pensar en el sueño que tenía. Sonó el despertador y prendí automáticamente la tele, en un mecanismo que me resguarda de seguir durmiendo. La placa con la noticia estaba ahí, en letras grandes.
Y siguió todo el día y fue degenerándose, canal por canal, programa por programa, desde los noticieros con una referencia permanente (donde vimos personajes congelados que aprovechaban para hablar con congoja del muerto y de paso promocionar su nuevo programa), programas de chismes regodeándose y más; simultáneamente internet y las radios.

Un rato después, serían las redacciones de los diarios las que se activarían con los mismos tics que el resto de los medios. Ni una idea menos frívola.

La muerte de Guinzburg fue triste, como lo son la mayoría de las muertes.
Pero además, él parecía un buen tipo (seguramente lo fuera). Y hacía reír.

Todavía conservo la fría sensación, el peligroso temor de que toda esa ola popular de consternación haya sido la reacción espontánea de la gente no a la pérdida de un hombre valioso, sino más bien a que, según los medios, se había muerto "un genio", según los medios todos estamos tristes, según los medios hoy "nos morimos todos un poco".

Aún persiste el miedo de estar seguro de que todo fue tan así porque si Guinzburg siempre vende, más vende muerto. Y hay quienes no se van a perder semejante banquete.

viernes, marzo 07, 2008

Pasado

"Será en tu vida lo mejor, de la neblina del ayer
cuando me llegues a olvidar
como es mejor el verso aquel
que no podemos recordar"


Vete de mí. Virgilio y Homero Expósito

sábado, marzo 01, 2008

El beso

El triángulo de piel fosforescía con una intensidad absoluta. La misma que tiene la espuma de las olas del mar en la noche. La textura parecía la del tiburón, si se arrastran las yemas de los dedos a favor de la inclinación de las minúsculas escamas.
Sólo el tiburón es así, tan suave, le dije, mientras mis dedos jugaban en esa porción del mundo.
Ella rió dos veces y bajó los párpados. Presumí que le había parecido una comparación innecesaria, o aprendida. Pero me confesó tímidamente que jamás había tocado a un tiburón.
Entonces sonrió, y llevó mi cabeza, sólo con la mirada, con el gesto, hacia aquel lugar luminiscente.
El extremo del mar se dispersaba entre las rocas y la noche.
Apoyé mi boca sobre su cuerpo.

Lloviznaba.

miércoles, febrero 27, 2008

Las mujeres de enfrente

De atrás de la voz de Homero Simpson --gracias a la ventana abierta-- sonaba la voz ácida del Indio Solari cantando algo sobre el murmullo del público de la pizzería. Detrás del canto de Solari, lejano en la noche, lo que aparece es un llanto. Una queja larga, profunda, constante. Y de mujer.
Entonces apreto mute y cancelo la voz de la tele. Miro a las cortinas corridas que no dejaban ver afuera. El llanto persistía y ahora se hacía mucho más nítido, a pesar de la pizzería y de una ráfaga de viento que se convirtió en sonido después de pasar entre las hojas de los árboles de la cuadra. Así que me acerqué a la ventana mientras dudaba: podía venir de la calle, era lo más lógico. Tal vez alguna parejita de adolescentes se estaba peleando y se habían sentado en el umbral de la casa de repuestos de autos. Ya estaba en la ventana cuando la otra posibilidad se convirtió en certeza. El llanto llegaba desde enfrente.
Casi exactamente directo a mi ventana, en la otra vereda y en el mismo primer piso que yo, hay una casa extraña, de paredes celestes descascaradas, mucha gente (gran cantidad de bebés y otros que nacen cada año), como si fueran dos familias más los abuelos. O tres y además los tíos que vienen del interior. Es gente visiblemente pobre, no indigentes, trabajadora --los veo salir y venir-- y su gran virtud es evidentemente sobrevivir a Buenos Aires en una condición de hacinamiento importante (ya sé, irónico lector, que no son los únicos en vivir así ni lo serán por muchos años).
El llanto venía de allí.
Miré rápidamente a la puerta ventana de la derecha. Esa es la que funciona como comedor. Desde mi casa puedo ver la tele, la mesa y no mucho más. No se veía a nadie. Eso era llamativo. Las luces y la tele encendidas, pero el cuarto estaba vacío.
El llanto venía de allí. Y persisitía. Era muy apesadumbrado. Seguramente, pensé, había una pareja que se estaba disolviendo ahi dentro, en algún lugar de la casa. El llanto tenía esa melancolía, la del desastre emocional. Y era muy femenino.
Pero no había nadie. Lo que llevó mi vista a la otra ventana.
Ahí estaba ella. La encontré justo cuando se acercaron su padre y su madre. La nena lloraba. Estaba desconsolada. Y su madre, al principio tranquila, le explicaba que no era una hora razonable para que fuera a dormir a lo de su amiguita, que podía ir mañana. Pero la nena, no. El llanto era gordo. Su padre, con la debilidad clásica del hombre por la mujer, trataba de consolarla mientras la ira de la madre aumentaba.
Y parece que no fue la única mujer molesta por el quejido, apareció la abuela. Esa viejecita que casi no puede caminar, flaca como si estuviera muerta de hambre, de anteojos gordos y sin dientes. Llegó desde el balcón, donde por las tardes intenta en vano perseguir a sus nietos bebés que gatean por allí. Apareció arrastrando sus pies, con un camisón gastado, gritando como el mismísimo demonio qué carajo pasaba que no se podía dormir. Un grito que se escuchó en toda la cuadra.
Y que terminó con las lágrimas de la nena, que instantáneamente calló.
Y se metió en la cama.

sábado, febrero 23, 2008

Descubrimiento

"...y descubrió que, cuando la gente es muy pobre, siempre tiene algo para dar, y ganas de hacerlo".


De Al este del Edén. John Steinbeck

sábado, febrero 09, 2008

Hojas de menta entre los dos

Abre los ojos grandes, los entrecierra. Mira inclinando la cabeza para un costado, tal como hacen los cachorros cuando empiezan a descubrir el perverso mundo de los humanos. Pero ella mira sin inocencia, con la profundidad de las mujeres acostumbradas al calor de la selva dentro suyo. Sonríe. Siempre lo hace.
Su pelo fino cae hacia un costado de su frente. Detrás, muy detrás, el lunar que ella no sabe que tiene a centímetros de la oreja izquierda huele a cielo azul. Es pequeño y claro. Una pelusa le pasa por encima y lo hace casi imperceptible.

Ella le pide que le ponga un nombre al lunar. El ya sabría qué decir.
Debe ser el único lunar que tiene, juega, porque no tiene lunares. A él le gustaría decirle te los inventaría. Lo piensa, lo calla. Ella le exige que imagine entonces dónde estarían sus lunares y que le cuente. Acepta, con la parodia de la solemnidad.

Ella abre los ojos, los entrecierra. Mira, inclinando la cabeza hacia un costado y sonríe, mordiéndose los labios con malicia, acariciando unas hojas de menta apoyadas sobre la mesa, solitarias entre los dos.

miércoles, enero 30, 2008

Vivir

"Vivo, trabajo, en pos de una sociedad en la cual cuanto más honrado sea el hijo menos ha de temer la madre; en la que todo trabajador tenga un sentido de la responsabilidad, no porque se le pida, sino porque la tiene la quiera o no; en la que la única élite sean los ancianos; en la que todas las tragedias se admitan como tales; en la que las mujeres no sean utilizadas como ganchos publicitarios para vender artículos de consumo (una degradación finalmente mucho mayor que la prostitución); en la que la palabra libertad sea innecesaria, porque se necesitan todas las capacidades; en la que queden tan pocos prejuicios que un hombre pueda juzgar a otro sencillamente mirándolo a los ojos; en la que todos los artistas sean básicamente artesanos; en la que todos los dictadores hayan sido juzgados por sus víctimas y, de haber sido declarados culpables, disparados por un batallón formado por sus propios generales, cuyas vidas hubieran sido salvadas sólo a tal efecto".

De Janos Lavin, protagonista de Un pintor de hoy.
John Berger.

jueves, enero 24, 2008

Brindis

Está sentada con sus padres (podrían ser sus abuelos, también) en una de las mesas de un vértice de la confitería. Toma una Sprite y revuelve el líquido con la pajita. Lo hace todo el tiempo y cuando para, es para brindar con su padre.
Es la cuarta vez que los veo chocar los vasos en apenas 10 minutos. Se miran a los ojos, y chin chin. Sonríen.
Tengo la sensación de que, cuando tu hijo padece el síndrome de Down, el amor se multiplica como un brindis en Año Nuevo.

lunes, enero 21, 2008

La servilleta entre el tostado y los dedos

Están sentados frente a mí. Digamos que a dos mesas de distancia. Entre nosotros hay una heladera llena de tortas, cuyo motor disipa un calor que parece derretir nuestras piernas.
Ellos pidieron un tostado de jamón y queso. El, una Sprite. Ella, un submarino. Los dos comen el tostado empezando por uno de los ángulos más agudos. Ambos lo sostienen con su mano derecha, pero entre los dedos y la miga de pan una servilleta filtra la grasa del queso y el jamón calientes.
Ella es flaca, no llega a los 40. Usa anteojos para ver mejor y todos los elementos de su cara parecen atraídos hacia un centro, como cuando se forma un agujero en la arena y lo de alrededor va cayendo inevitablemente. Como el desagote de un lavabo, todo se reduce a su centro, casi como un espiral.
El tiene piel blanca y parece recién afeitado. Pero por primera vez. Mientras come, mueve el pie derecho como si estuvier siguiendo el ritmo de una canción de Django Reinhardt.
Los dos comen el tostado, beben.
No hablan. No hablan.

lunes, enero 14, 2008

Reminiscencia

Sólo una cosa no hay. Es el olvido.
Jorge Luis Borges


El recordaba recordarla. Tal vez fuera la memoria del olvido.
O quizás, precisamente, todo lo contrario.

jueves, enero 10, 2008

El ruido de la soledad

A mi alrededor el ruido raspa, desorienta. A través de la ventana un mundo básico camina contra el viento sur.
Alguien me mira.

lunes, diciembre 24, 2007

Feliz Navidad



Foto tomada por Davide Monteleone (Italia). De la serie "Contraste", ganadora del primer premio de Spot news, en el World Press Photo 07.
Un hombre carga a una nena después de un ataque aéreo israelí sobre la ciudad de Qana, en el Líbano. El ataque terminó con la vida de cientos de civiles. Muchos de ellos eran niños.

El banquete

Tres de tomate, queso y albahaca.
Cuatro de pollo.
Cinco de jamón y queso.
Dos de cebolla y muzzarella.
Tres de roquefort y jamón. Está tachada esta línea.

Alguien dijo: nunca en mi vida comí empanadas de cebolla y muzzarella tan ricas. Los otros no respondieron, se miraron entre todos, algunos asintieron con la cabeza, otro hizo un ruido, algo que sonó como "ggm". Y sonrió.

miércoles, diciembre 12, 2007

La sombra del sol y Lucas

Me vio y armó toda la secuencia en un segundo.
Empezó a mirarme a los ojos como a tres metros de mí. El sol del mediodía hacía brillar exageradamente el patio. O quizá fuera que el patio de una cárcel para menores destella al sol de esa manera. Me dijeron que hacía dos años que nadie salía. Y eso se notaba: la cara de los presos era de un tono verdoso.
El que se me acercaba tenía el gesto que tienen todos allí dentro: un rostro que no puede, jamás, ocultar el dolor; un rostro macizo, revocado. En particular, quien venía hacia mí ahora, encima, respiraba por una nariz rota. Y bastaba mirarle los párpados hinchados para confirmar que era boxeador.
Cuanto más cerca, más se parecía a Ringo Bonavena. Era no muy alto y caminaba encorvado como un hombre de piedra. Llevaba una camisa clara y debajo una musculosa negra. Un pantalón a cuadros y un par de esas zapatillas que valen como 400 pesos. Ningún pendejo, en un penal, usa zapatillas de menos de 350 pesos. Es su manera de pertenecer a una sociedad ajena.
Cuando la distancia se lo permitió estiró su brazo derecho, me miró sabiendo todo lo que significaba el gesto, con una leve sonrisa proveniente de sus ojos, y me abrazó de costado. Bien fuerte. Vamos a caminar, dale. Los detenidos caminan así, abrazados. Será una manera de reemplazar el contacto visual de paisajes en permanente mutación con el contacto del abrazo de otro que está en la misma.
Respiraba mal por la nariz, se escuchaba el ruido del aire peleando en las fosas torcidas.
Sus dedos gordos apretaban mi hombro sin intimidar. Empezamos a caminar bajo el sol, en círculos, pegados a cada una de las cuatro paredes del patio del instituto para menores.
Yo tengo 29 años. Vos? Yo tengo 29 pero vos no tenés ni 20, le dije mirándolo a los ojos, sonriendo. Bueno, tengo 19. Se reía un poco de mí.
Hay algo básico. El preso sabe quién está de cada lado. Pero así todo intentará mostrar sus garras, todas sus credenciales que se ganó por marginado, que se ganó sin querer. El preso hubiera querido ser, antes que no ser.
¿Sabés qué pasa? Yo estoy muy solo acá adentro. En un momento sentí que yo le gustaba. Fue un poco repugnante y demasiado real. También era parte del juego.
Habíamos dado dos vueltas. Apenas confesó su soledad, Lucas (ya me había dicho su nombre y su apellido) miró el culo gordo de una mujer que también estaba en el patio. Se lo chupo dos horas, escupió.
Lucas estaba ahí hacía un año y cuatro meses. No tenés algo para darme? Una cadenita, un reloj, algo. Mis brazos lucen apenas un tatuaje y unas pulseras de hilo traídas de diferentes viajes. No te podés llevar nada de acá, le mostré.
A la tercera vuelta se sacó la camisa porque hacía mucho calor y él no sentía el sol sobre su piel desde el último día que tuvo libertad (que no es lo mismo que ser libre).
Sus brazos, inflados por el trabajo con las mancuernas, estaban marcados, repletos de cicatrices gordas. Hay momentos en que los presos desesperan. La desesperación puede tener varias razones. Abstinencia, generalmente. Cuando no se cortan los brazos, se queman las piernas. Y a veces se golpean la cabeza contra las rejas.
Me quiero fugar hoy. Me bancás? Si tenés una buena idea, sí. Pero no la ves difícil? El quería que yo me aterrara, que le respondiera en serio.
Sabés cómo hago? Te saco los pelos, después la ropa, las zapatillas y tu mochila y me voy.
Tus zapatillas están mejores que las mías. No pierdas tiempo. Además, todo eso no es suficiente, le respondí, riendo.
Y con esto? Del bolsillo sacó rápido un pedazo de vidrio, un espejo, del tamaño de un colgante grande. Tenía cuatro puntas filosas, parecía un rombo irregular. Logré ver su cara golpeada en el reflejo del espejo. Lo apoyó precisa y persistentemente sobre mis abdominales y me miró a los ojos. Así podemos rajar, me dijo. Después río, guardó el vidrio y seguimos caminando.

A la otra vuelta hablamos de su barrio, de sus amigos adentro. Me invitó a la casa a tomar mate cuando saliera. Después me soltó. Se fue. No me dijo ni chau.

lunes, diciembre 10, 2007

Pequeño diálogo sobre cine

--¿Quiénes son los mejores actores a su criterio?
--Déjeme pensar... Charles Chaplin y Marlon Brando, sin dudas.
--¿Y vivos?
--Charles Chaplin y Marlon Brando.