miércoles, octubre 31, 2007
El velo del lenguaje
martes, octubre 23, 2007
Sólo el silencio
Hace días que no tengo nada para decir. Y aún así estoy diciendo algo.
viernes, octubre 19, 2007
Me molestan
Los que dicen siempre que sí.
Los que, así vuelvan completamente ebrios y a las seis de la mañana, sacan a pasear al perro.
Los que dicen siempre que no.
Los que no miran a los ojos.
Los que lavan el coche una vez por semana, todos los sábados.
Los que guardan su ropa dentro de bolsas de nylon.
Los que empiezan el havannet desde abajo.
Los que no saludan.
Los obsecuentes, los cínicos.
Y, por supuesto, los miserables.
miércoles, octubre 10, 2007
Ve con Dios
Miró sólo con sus ojos. Ni un milímetro cuadrado de su piel se corrió de lugar en ese instante. Su calvicie brilló por un momento, para luego opacarse quizás hasta la eternidad. Una sombra blanca con forma de engaño asomaba de su cuello por detrás de esa prenda de vestir hecha de plomo, por encima de un collar de cuentas blancas de mentira que seguramente habrá besado un rato antes, como otros tantos las besan.
A la vez, una ola de gestos atravesó los rostros de otra mayoría: sonrisas, puños, lágrimas. Algún grito mínimo, algún desahogo en fuego.
Son recuerdos los que vienen, es decir, la memoria que trabaja.
Ni un sinfín de tiempo podrá borrar el dolor, ni cambiará el pasado, ni traerá les traerá el cuerpo de sus padres, de sus hijos, de sus nietos, de sus novias, de sus vecinos, de sus amigos, de sus tíos y tías, de sus nombres. Ni la más mínima certeza.
Pero hay placeres profundos que sirven para seguir.
Y hoy, al menos yo, tuve uno de esos.

foto levantada de www.pagina12.com.ar
lunes, octubre 08, 2007
La cuenta que no me cierra
¿Hay alguien que haya salteado edades, que haya cumplido 23 después de tener 20? ¿O que después de los 56 haya festejado los 32 y luego los 21 ó los 75 y así paseando por las edades y las experiencias como si fuera una bolita blanca sobre la ruleta infinita?
¿Será que es demasiado simple la pregunta para que los que la responden busquen desesperadamente la manera de encontrar una vuelta de complicarla?
viernes, octubre 05, 2007
Adentro
foto tomada en el Penal de Máxima Seguridad de Ezeiza.
martes, octubre 02, 2007
Pensamiento
viernes, septiembre 21, 2007
Springtime
Es el día de la primavera.
Qué felices somos.
Foto tomada en un jardin de Chinchero, Peru.
miércoles, septiembre 19, 2007
Vínculo onírico epistolar (carta)
Entonces no me quedó otra que pensar verticalmente. Y yo pensé en Roberto y los Robertos. En cuántos y cuán nobles son algunos de los de esta tierra. Los primeros que se me ocurren: Juarroz, Arlt, Goyeneche, Fontanarrosa. Y Roberto el del bar (qué lástima que no hayas conocido el bar de Roberto con Roberto, ojalá algún día vayas, aún sin él, merece la visita). Pero si tengo que elegir me quedo con Juarroz.
O al menos hoy.
Hoy leí que alguna vez dijo esto: "[...] la poesía puede entonces abolir en un acto de amor la distancia entre el hombre y los objetos, entre el hombre y la naturaleza, entre el hombre y el hombre, entre el hombre y la muerte".
Y eso es todo.
domingo, septiembre 16, 2007
Impulso [espontáneo]
Fragmento de "Un hombre mendigando en el metro", Fotocopias. John Berger, sobre Henri Cartier Bresson.
viernes, septiembre 14, 2007
Asesíname
Y no sólo eso. Con el desmonte se cae el ecosistema: animales, insectos, agua y también campesinos y pueblos originarios de la zona.
Así vamos desapareciendo.
Organizaciones de todo el país están juntando firmas para que el Senado vote una ley que obligue a frenar esta irracionalidad. Hay que llegar al millón.
¿Vos pensás hacer algo al respecto? Podés hacer click acá y ayudarte.
O entrar en http://www.leydebosques.org.ar/.
Si no, te invito a que no vuelvas por acá.
Naturaleza muerta
En Africa, comparada con otras invasiones, verlas sería apenas un detalle atractivo y casi ingenuo. Pero acá tienen la significación de un enjambre. Acá desatan una guerra tóxica.
A metros, o para ser más exactos, a segundos de mi mano, espera un tubo metálico. Basta agitarlo como si uno fuera el diablo murmurando al oído para terminar con todo. Un sonido corto y seco. Cae una lluvia espesa sobre el mármol. Y nada más.
Ahora, esa perfecta fila de hormigas no es más que una irregular sucesión de puntos inertes, cuerpecitos hechos bollo, aniquilados, achicharrados, esperando por un trapo que los recoja y los convierta así, injustamente, en nada.
Truena afuera.
domingo, septiembre 09, 2007
Escena del policía y las señoras
Las señoras pasan delante suyo. "Lo único que hacen estos es hablar por el celular". Y siguen, como si ahora el tema fuesen los tomates verdes de siempre.
El joven agente levanta la cabeza y mira al verdulero, de rasgos aymaras. Murmulla, serio: "Cuando no hacemos nada, porque no hacemos nada. Cuando hacemos algo, porque hacemos algo".
Y sigue apretando botoncitos.
jueves, agosto 30, 2007
La música de los colores
-%C3%93LEO_Y_GRABADO_SOBRE_LIENZO-196_X_154.5CM..jpg)
lunes, agosto 20, 2007
Una forma de felicidad
La periodista transcribe lo que dice Fellini, uno de los personajes del personaje en cuestión: "A veces me gusta tomarme un tiempo para observar el mundo y ver lo increíble y lo frágil que es todo". Un poco más adelante, ya no habla por Fellini si no por él mismo: "Las ciudades te obligan a cerrar las emociones". O también dice, cerca del final: "Es un ejercicio lindísimo acordarme de cuando era chico... Recordar, por ejemplo, que cuando tenés diez años vivís con las rodillas hechas mierda y te duele, y de grande les tenés un cariño enorme a esas lastimaduras, porque no te pasan más".
Entonces, desde hace unas semanas me dedico a aprender sobre el personaje, a, de alguna manera, reparar el error propio.
Y recién volví a la nota de Gatopardo.
"Los dibujos de Liniers son una forma muy --muy-- sofisticada de felicidad". Es lo primero que leo que dice la periodista.
Y lo último; era lo mismo que yo pensaba.

lunes, agosto 13, 2007
jueves, agosto 02, 2007
El grito sagrado
todo alcanzaba la perfección,
la lucha había terminado.
Se había vencido a si mismo
definitivamente.
Amaba al Gran Hermano".
De "1984". George Orwell.
El. Ella. El. Ella. El. Ella. El. Ella.. Los dos.
El.
De fondo: una pequeña multitud encapsulada de voces femeninas gritando por él. El, como sabiendo que lo vemos a él, aguanta el llanto que le genera ese coro. Porque el coro anuncia la victoria antes de que se sepa. La música, que entra a través de un micrófono a los oídos de él mientras otro habla sólo porque tiene que decir algo (porque lo que importan son el coro y él, o su emoción).
Más atrás otra música. Una cortina orquestada alrededor de una percusión bien grave, altisonante, cortada. Dramática.
Mientras tanto sigue él. Que prende un cigarrillo con gestos nerviosos, desbordados, y así pasa el tiempo y se olvida de que está emocionado, conmocionado. Porque los gritos siguen de fondo.
De pronto ella. Ella abraza su oso, casi no tiene gestos. Es bonita y ha venido a redimirse de su fama de señorita de la noche y el dinero. No es de acá, no habla bien. Tal vez eso explique algo. O no explique nada. Ella. Sonríe desconfiada.
Hasta que la voz que habla para decir nada ahora dice algo que empieza a develar el misterio.
A uno, 200 mil personas intentaron hacer que no perdiera. Al otro, 1.800.000 lo eligieron para que ganara. Nadie dice quién es quién aún. Aunque es un poco obvio; Brasil nunca pierde con Argentina.
El. Plano de él.
Las cifras llegan a sus oídos (a los de él y también a los de ella) y ambos supieron que todo estaba resuelto. Nadie dice todavía quién es quién. Aunque es un poco obvio.
El. Ella. El. Los dos.
El.
Casi llora. Todavía no. Detrás, toda una montaña de cínicos se babea. Y arregla el error anterior. O quizá estaba prevista la revancha y todo.
El. El tiembla. Expulsa el humo del tabaco por la nariz, no mira jamás a ella. Ella se apoya en el hombro de él, pero la cifra la despide violentamente hacia el respaldo del sillón blanco.
La música de fondo sube de volumen y de presión. Ahora no es percusión sino vientos agudos. El. Ella. El. Ella. El
El que tiene que hablar juega al suspenso hasta que lo dice.
El es el ganador.
El. El que zafó. O el que supo cómo zafar.
El. Que está entre nosotros otra vez.
Que tuvo otra oportunidad.
El.
El hijo del sistema. Otro hijo de Dios.
¿Qué es "triunfar en la vida"?
viernes, julio 27, 2007
Lejanía
¿Por un hormiguero de albas, por pocos
hilos en los que se enrede
el vellón de la vida y se adhiera
por horas y años, hoy los delfines en pareja
cabriolan con sus hijos? Oh, que yo nunca escuche
nada de tí, que huya del esplendor
de tu mirada. Otra cosa hay en la tierra.
Desaparecer no sé ni asomarme de nuevo; se demora
la fragua bermeja
de la noche, la tarde se hace larga,
la plegaria es suplicio y no ha llegado aún
hasta tí, entre las rocas que emergen,
desde el mar la botella. Vacío, el oleaje
se rompe sobre el cabo, en Finisterre.
viernes, julio 20, 2007
El mundo ha vivido equivocado

miércoles, julio 18, 2007
El miserable (parte II)
El miserable, por cierto, corre una carrera miserable. Los que luchan no compiten. Compiten los que lloran el llanto de la lástima. El miserable acepta y no piensa, construye demoliendo, te come la última porción.
El miserable habla bajito para llamar la atención, te ronronea como un gato gris, pone el lomo para que le rasquen.
Tengo un espejo enfrente: el miserable está detrás de nosotros.
Y ataca por la espalda.
lunes, julio 16, 2007
Posdata

martes, julio 10, 2007
Nieve como la gente

martes, julio 03, 2007
Lo bello y lo triste

martes, junio 26, 2007
martes, junio 19, 2007
París, esa metáfora
* Foto tomada sobre el Pont des Arts. París, junio 2007.
** Primeras lìneas del capítulo 1 de Rayuela, Julio Cortázar (1963).
domingo, junio 10, 2007
Próxima estación: Argentina
La línea 1 –la amarilla-- del arácnido metro de París rebana a la ciudad horizontalmente en dos. Nace en el histórico Chateau de Vincennes, al este, casi en el suburbio y luego, a mitad de camino, en la Gare de Lyon, empieza a acompañar al Sena, en lo que sería la comisura izquierda de esa mueca amarga que dibuja el río en el hermoso rostro de París.
Así hasta Concorde, justo debajo de la plaza-emblema que lleva ese nombre, donde empieza su rumbo al norte, a la punta posmoderna parisina, al lugar donde el futurismo acaba con la magia: La Défense, el “barrio” yuppie, el centro financiero.
Hacia ese lugar iba el turista (a conocer el Gran Arco, una construcción alucinada y alucinante que está alineada perfectamente con el del Triunfo, unida por la avenida Charles de Gaulle, que después del monumento napoleónico se transforma en nada menos que la Champs Elysées), distraido ahora en lo que él consideraba el mejor reflejo de la capital hoy (“al menos hasta que el racista de Sarkozy lo destruya”): sobre el caño, una encima de la otra, una mano negra, blanca y otra más blanca.
El ensimismamiento y la reflexión del turista terminaron cuando la voz predeterminada y femenina del metro anunció la próxima estación con letras conocidas para él: “Argentine”.
Entonces, aunque no sabía bien por qué, el visitante no dudó y bajó. A pesar de la propaganda de Benetton en vivo que lo tenía tontamente perplejo, a de que más allá esperaba La Défense, y de que dos ojos turquesas invitaban en silencio a continuar el viaje.
Pero era el mismo andén de siempre, con las mismas publicidades pegadas en las paredes (Al Jarreau toca en julio, Cabaret se reestrena en Montmartre, y Nadal, dueño de Roland Garros, vende ropa Niké); nada, salvo el nombre de su país escrito con letras blancas, en francés, sobre un cartel azul. A pesar de la primera duda, el viajero atravesó todo el andén antes de cruzar la vía y volver en busca del destino original. Pero cerca del final del pasillo, donde debe quedar el principio del tren en cada frenada, la pared semicircular dejaba sus típicos mapas para mostrar imágenes recurrentes en su inconsciente del momentáneo exilio: la pampa amanecida y sus ovejas, chapas multicolores de Caminito, dos piernas entrelazadas en una melodía de bandoneón, cataratas, glaciares y el verde de un cactus alterando los siete colores del cerro. Todo junto se mostraban delante de una chica que parecía estar mirando adentro suyo más allá de esas ventanas y del cofre de vidrio que un par de metros más allá encierra el busto de Don José de San Martín del Bronce. El viajero miró al prócer, hizo una mueca como satisfecha –seguramente porque recordó que una semana antes, en Berlín, el señor libertador se posaba firme frente a la Biblioteca Nacional—y siguió para volver a la Défense.
Al subir de nuevo al tren, después de que la voz de la mujer incierta anunciara “Porte Malliot”, el turista río y le dijo, sin importarle el obstáculo del idioma, al señor rubio de traje azul que compartía su asiento: “Está bien, tenés razón. En el fondo, que el único homenaje que encuentre en Francia a mí país sea bajo tierra no es ninguna paradoja”.
Y apoyó su cabeza contra el vidrio.
viernes, mayo 25, 2007
Espanto
jueves, mayo 03, 2007
El cielo del héroe
sábado, abril 28, 2007
Nowhere man
Eso tiene sus paradojas pero no tiene respuestas. Aunque al fin y al cabo, lo próximo que oleré no es un mundo desconocido si no, claramente, mi pasado.
Vuelvo, volvemos, inevitablemente al punto de partida. De alguna manera, aunque breve o momentánea, el círculo se cierra.
Pensamiento que flotará entre nubes, cruzando el puente verdadero:
¿Cuál habrá sido el azar, o la bomba, que llevó a cambiar el destino, el foco, la percepción o el suelo de mi nombre?
viernes, abril 13, 2007
Eminencia

