martes, junio 26, 2007
martes, junio 19, 2007
París, esa metáfora
* Foto tomada sobre el Pont des Arts. París, junio 2007.
** Primeras lìneas del capítulo 1 de Rayuela, Julio Cortázar (1963).
domingo, junio 10, 2007
Próxima estación: Argentina
La línea 1 –la amarilla-- del arácnido metro de París rebana a la ciudad horizontalmente en dos. Nace en el histórico Chateau de Vincennes, al este, casi en el suburbio y luego, a mitad de camino, en la Gare de Lyon, empieza a acompañar al Sena, en lo que sería la comisura izquierda de esa mueca amarga que dibuja el río en el hermoso rostro de París.
Así hasta Concorde, justo debajo de la plaza-emblema que lleva ese nombre, donde empieza su rumbo al norte, a la punta posmoderna parisina, al lugar donde el futurismo acaba con la magia: La Défense, el “barrio” yuppie, el centro financiero.
Hacia ese lugar iba el turista (a conocer el Gran Arco, una construcción alucinada y alucinante que está alineada perfectamente con el del Triunfo, unida por la avenida Charles de Gaulle, que después del monumento napoleónico se transforma en nada menos que la Champs Elysées), distraido ahora en lo que él consideraba el mejor reflejo de la capital hoy (“al menos hasta que el racista de Sarkozy lo destruya”): sobre el caño, una encima de la otra, una mano negra, blanca y otra más blanca.
El ensimismamiento y la reflexión del turista terminaron cuando la voz predeterminada y femenina del metro anunció la próxima estación con letras conocidas para él: “Argentine”.
Entonces, aunque no sabía bien por qué, el visitante no dudó y bajó. A pesar de la propaganda de Benetton en vivo que lo tenía tontamente perplejo, a de que más allá esperaba La Défense, y de que dos ojos turquesas invitaban en silencio a continuar el viaje.
Pero era el mismo andén de siempre, con las mismas publicidades pegadas en las paredes (Al Jarreau toca en julio, Cabaret se reestrena en Montmartre, y Nadal, dueño de Roland Garros, vende ropa Niké); nada, salvo el nombre de su país escrito con letras blancas, en francés, sobre un cartel azul. A pesar de la primera duda, el viajero atravesó todo el andén antes de cruzar la vía y volver en busca del destino original. Pero cerca del final del pasillo, donde debe quedar el principio del tren en cada frenada, la pared semicircular dejaba sus típicos mapas para mostrar imágenes recurrentes en su inconsciente del momentáneo exilio: la pampa amanecida y sus ovejas, chapas multicolores de Caminito, dos piernas entrelazadas en una melodía de bandoneón, cataratas, glaciares y el verde de un cactus alterando los siete colores del cerro. Todo junto se mostraban delante de una chica que parecía estar mirando adentro suyo más allá de esas ventanas y del cofre de vidrio que un par de metros más allá encierra el busto de Don José de San Martín del Bronce. El viajero miró al prócer, hizo una mueca como satisfecha –seguramente porque recordó que una semana antes, en Berlín, el señor libertador se posaba firme frente a la Biblioteca Nacional—y siguió para volver a la Défense.
Al subir de nuevo al tren, después de que la voz de la mujer incierta anunciara “Porte Malliot”, el turista río y le dijo, sin importarle el obstáculo del idioma, al señor rubio de traje azul que compartía su asiento: “Está bien, tenés razón. En el fondo, que el único homenaje que encuentre en Francia a mí país sea bajo tierra no es ninguna paradoja”.
Y apoyó su cabeza contra el vidrio.
viernes, mayo 25, 2007
Espanto
jueves, mayo 03, 2007
El cielo del héroe
sábado, abril 28, 2007
Nowhere man
Eso tiene sus paradojas pero no tiene respuestas. Aunque al fin y al cabo, lo próximo que oleré no es un mundo desconocido si no, claramente, mi pasado.
Vuelvo, volvemos, inevitablemente al punto de partida. De alguna manera, aunque breve o momentánea, el círculo se cierra.
Pensamiento que flotará entre nubes, cruzando el puente verdadero:
¿Cuál habrá sido el azar, o la bomba, que llevó a cambiar el destino, el foco, la percepción o el suelo de mi nombre?
viernes, abril 13, 2007
Eminencia

miércoles, abril 04, 2007
Buenos Aires
lunes, marzo 26, 2007
24M
¿Qué es el dolor?
¿Qué otra cosa si no la transformación corpórea de un agujero espiritual que alguien secó?
¿Qué es el dolor más que la certeza del recuerdo para siempre, de la costosa victoria de la memoria?
¿Y la memoria?
Tal vez sea el camino de eslabones corroidos (pero firmes) por donde el dolor calma su propio dolor; que es el mío. O es el tuyo.

El Sitio de la Nada recuerda con profundo respeto y admiración a los 30 mil desaparecidos durante la Dictadura militar. Y exige la aparición con vida de Julio López.
Estén donde estén, están.
(foto tomada por el periodista, fotógrafo, escritor y amigo de la casa, Pelado)
miércoles, marzo 21, 2007
Podar Poder Rapar
¿Quién nos dio la prioridad sobre el resto de la vida que comparte nuestro suelo?
Estoy enojado.
¿Alguien sabe quién rapó al árbol que inflaba su copa justo encima de mi balcón?
viernes, marzo 16, 2007
Gran Hermano

miércoles, marzo 14, 2007
Interrupción borgeana
Simplemente, les sugiero que si tienen tiempo y ganas de entender mejor de dónde venimos y hacia donde volvemos, hagan click aquí.
Y si no tienen tiempo consíganlo y vuelvan.

domingo, febrero 25, 2007
Pulsión*
Cuando el pianista toca triste el agua explota en el asfalto, se estrella en los árboles y en las ventanas, percute las chapas de los cielos pobres. El balde que alguien olvidó en el patio está por rebalsar; una gota por cada pulsación.
Una larga sucesión de acordes moja la madre tierra. Cada vez que mueve un dedo el pianista, cada vez que llora, salgo a ver el cielo gris.
(El Sitio de la Nada recomienda fervientemente escuchar con atención la inmejorable y reciente obra del Mono Fontana: Cribas.)
* (Del lat. tardío pulsio, -onis).
1.f. En psicoanálisis, energía psíquica profunda que orienta el comportamiento hacia un fin y se descarga al conseguirlo.
martes, febrero 13, 2007
El yanqui bueno
En fin, para ese grupo mayoritario (en el cual me incluyo) y para los otros también, hay un blog recomendable: se trata del que llena cada día Mike, un yanqui que anda por estas tierras y le gusta contar lo que pasa(www.yanquimike.blogspot.com). No lo conozco más que por sus líneas (muchas veces también críticas de su sociedad), por una casualidad que nos cruzó en el cibermundo, por el buen gusto y por algunos gestos de excesiva bondad de su parte para conmigo.
Así que, visítenlo. ¡Y además es una buena excusa para practiar el inglés...!
miércoles, febrero 07, 2007
La herida de Buenos Aires
Una mirada celeste o verde (¿podrá el hombre alguna vez conservar los rostros de su vida para siempre?), el abrazo sobre su piloto esmeralda para la lluvia. Una tarde de elecciones con pantalla roja de Crónica TV y amigos riendo. El mejor submarino de la ciudad. El malhumor de los tres gallegos. El firulete del vidrio, la silla gastada, la espera. San Telmo. El pasado. Decenas o cientos de rostros solitarios. Una mujer que llora abrazada a una cerveza caliente. Un perro meando la vereda. Café con leche y dos medialunas, por favor.
Un bar, un símbolo.
Buenos Aires (alma de piedra, diría Spinetta) hoy cierra una herida.
Y entonces volveré un domingo a Defensa y Brasil. Cruzaré otra vez la doble puerta del Bar Británico.
lunes, febrero 05, 2007
domingo, diciembre 24, 2006
martes, diciembre 19, 2006
Palabras
“Deja que la palabra sea humilde, que sepan que el mundo no empezó con palabras, sino con dos cuerpos abrazados, uno llorando y el otro cantando”.
Lê Thi Diem Thúy
Pensaba escribir esta vez sobre un piano y la lluvia o sobre cómo algunos “bien educados” desperdician la comida. De hecho, lo voy a hacer. Pero no ahora. No, porque desde el domingo a la medianoche, cuando salí del cine, permanezco obsesionado con algo, pienso permanentemente en la magia de “La vida secreta de las palabras”, la nueva película de la notable catalana Coixet.
Y las palabras (y su ausencia), la cicatriz del silencio.
En el torrente de obsesión en que me sumergí en el post-domingo leí lo que el magnífico escritor John Berger (a quien la película lo homenajea abierta e implícitamente, y en este caso también lo hace con Cortázar) reflexionó sobre esta obra de arte. Una parte del extenso texto dice lo siguiente: “La película trata sobre el deseo que subyace a la idea de que la vida es un regalo. Pero estoy usando palabras grandilocuentes. Mejor escuchar las pequeñas palabras de la película; lo dicen todo.”
Y ya no tengo más nada para decir.

martes, diciembre 12, 2006
Los vivos y los muertos


1. Es tan obvio como innecesario escribir en este blog más de tres líneas sobre la muerte del asesino Pinochet. Las únicas muertes para recordar son las dignas.
2. Así que voy a contar que estuve mirando la tele. Y tuve una experiencia única. Mi vertiginoso zapping se vio interrumpido por la cara de un Tinelli conmovido lagrimeando entre melodías de violín. Ahí paré y me puse a mirar. ¿Qué es lo que se elogia y lo que se critica de un programa de televisión? ¿Desde qué punto de vista? ¿Desde qué lugar?
3. Hace poco, en un reportaje, alguien me dijo que si a la gente le ponés algo interesante desde lo cultural lo va a mirar y así aprenderá. Es tan cierto como que por algo ponen lo que ponen. Digamos, la televisión tiene los televidentes que se merece (y que merecen los anunciantes). Y viceversa.
4. Entonces me siento de espaldas a mí. “Bailando por un sueño”, ese programa que nutre a toda una grilla de televisión (pensar en “no muerdas la mano que te da de comer”), es maravilloso. Su puesta en escena es una composición perfecta pensada con maestría para esos televidentes merecedores. La música épica (el trabajo del musicalizador es brillante), los abrazos tiesos, las lágrimas de todos (ganen o pierdan), el silencio, la impaciencia, los colores llamativos, el traje oscuro del que manda, la palabra “sueño” y el juego a la confusión. Y más: la toma de partido de los otros, la pelea, la amistad y la compasión de y hacia la víctima.
5. Es que hay tanta inteligencia detrás del show que todos disimulan la para nada sutil diferencia entre un sueño y una necesidad. Es la miseria de la condición humana transmitida con precisión.
6. Así que cambio de canal. Prefiero que no me subestimen.
jueves, noviembre 30, 2006
Para George (por Juan Carlos Diez**)

XLVII
Sin salir de la puerta
se conoce el mundo.
Sin mirar por la ventana
se ve el camino del cielo.
menos se aprende.
Así, el sabio,
no da un paso y llega,
no mira y conoce,
no actúa y cumple.
Lao Tse (*)
Tus canciones son generadoras de luz. Muchas, incluso, despliegan tanta espiritualidad que, como tus manos en el diapasón de la guitarra, hacen que la música crezca junto con las plantas, los niños y el deseo de los amantes.
Busco refugio en tu música y lo que encuentro es felicidad. Me repliego en el claroscuro de un templo milenario y tu voz me lleva al futuro, a la esperanza de los pájaros migrantes.
Tu despedida elegante fue la del sabio en la montaña, cantando mantras de amor, antes de iniciar el viaje definitivo. Ese que se llevó parte de nuestra vida, como ocurre cuando nos dejan los seres amados.
"El mundo está terriblemente más vacío ahora sin él", dijo sobre vos, Bob Dylan. Y seguirá siendo cierto.
Qué generosas tus canciones, George. Siempre están ahí para darnos todo. Y encierran en su belleza, el fluir constante de los afluentes del Gánges. "No habrá un futuro donde dejemos de ser", nos recordaste en tu última canción, citando el Bhagavad-Gita.
Te siento muy cerca de mi corazón, fiel amigo, mientras el sol ilumina esta ciudad de solitarios. Tu música colmada de eternidad irradia vida; ella mueve algo en el aire.
Te quiero, te extraño.
martes, noviembre 28, 2006
Guitarra vas a llorar
miércoles, noviembre 22, 2006
90's


Introducción
Porque empezamos a escuchar música en los '90 somos así. ¿Cómo? Así. Orejas abiertas justo ahí, justo cuando el mundo empieza a desmoronarse definitivamente. No sólo en Berlín; Seattle explota, los garages también, alguien, en las islas del norte, escupe el suelo, se calza anteojos de sol para no ver más la noche. La basura crece como el pasto. Y alrededor, nosotros. Ingenuos espíritus curiosos temblando ante la caída. Mirando la guerra por TV. Por suerte hay otros que nos guian como pueden (hasta suicidándose).
Nudo
No llevó más de cinco minutos (y lo que yo tardé, como estaba, en encontrar lapicera y papel). Afuera, sobre el asfalto caliente de San Telmo atardeciendo llovía. Adentro sólo había nubes. Nubes verdes. Pero se escuchaba el shhhhh del agua bajando sobre las hojas de dos palmeras gemelas clavadas en el parque del fondo de un edificio sobreviviente de los buenos tiempos. Hay momentos en los que no basta una sola melodía de fondo. Ni siquiera la de la Naturaleza. Así que el dueño de casa, amigo fiel/tipo peligroso para los que evitan pensar, se levantó de la mesa y dijo: "Necesitamos escuchar esto". Aparecieron los Chili Peppers. Apareció Blood Sugar, etc, etc, etc. Y la conclusión, para nada pensada, y de ambos al mismo tiempo: este es uno de los mejores discos de los '.90
Desenlace
Y todo terminó como empezó. Volviendo, escribiendo, discutiendo un pasado sin fin. Aquí está, para él (si me permite publicar su identidad lo haré) y para mí, el Decálogo del Rock de Afuera de los '90. Sin números 1. Sin verdades ni mentiras. A gusto de la Casa, simplemente.
-- Ten, Pearl Jam (1991).
-- Achtung Baby, U2 (1991).
-- Nevermind, Nirvana (1991).
-- Blue lines, Massive Attack (1991).
-- Blood Sugar Sex Magic, Red Hot Chili Peppers (1991).
-- Automatic for the people, REM (1992).
-- Division Bell, Pink Floyd (1994).
-- (What's the story) Morning glory, Oasis (1995).
-- OK computer, Radiohead (1997).
-- Mutations, Beck (1998).
Aclaración
No es un ránking. No se busca la discusión tonta ni se prefieren los gritos de la tribuna boba del rock. El que quiere agregar data, disentir, que lo haga y calle para siempre. El arte no es objetiva, así que no rompan las pelotas con comments del tipo "eh, careta, te olvidaste de los guns".
martes, noviembre 07, 2006
Los domingos
2. También está la luz. Veo al mundo, los domingos, como si mis ojos estuvieran recubiertos por un papel naranja, o rojo, o color miel. “Encuentro los contrastes y a veces me parece que estoy loca”, me dijo, salvándome los ojos. Supongo que a mí me pasa eso.
3. Y hoy caminé a través del domingo, nuevamente. Volví a mi casa antes de que se terminara el día, bajo esa lumbre de papel de celofán anaranjado, con el sol de frente, midiendo mis pasos de acuerdo a los del día.
4. Es que hay momentos en los que tengo la certeza de que el domingo se termina cuando se cae el sol. Porque el sol no se va: se cae. Con ruido. Tal vez el domingo dure un ocaso (en verano la agonía es más larga, al menos).
5. Y mientras tanto pensé: la mala fama del domingo debería llevarla el lunes.
6. Salvo cuando llueve.
domingo, octubre 29, 2006
Memorias de Adriano

¿Existe "el mejor libro que leíste en tu vida"? Creo que no. O sí, pero no sé cuál es. Tal vez sea “Memorias de Adriano”, de Marguerite Yourcenar, el libro mejor escrito que leí. Aquí, algunas reflexiones de Adriano, imaginadas por esta belga-francesa genial y traducidas a nuestra lengua, nada menos, que por Julio Cortázar.
Del amor y la belleza
Reconozco que la razón se confunde frente al prodigio del amor, frente a esa extraña obsesión por la cual la carne, que tan poco nos preocupa cuando compone nuestro propio cuerpo, y que sólo nos mueve a lavarla, a alimentarla, y llegado el caso, a evitar que sufra, puede llegar a inspirarnos un deseo tan apasioanado de caricias, simplemente porque está a animada por una individualidad diferente de la nuestra y porque presenta ciertos lineamientos de belleza sobre los cuales, por lo demás, los mejores jueces no se han puesto de acuerdo. Aquí la lógica humana se queda corta...
Los escritores
Pero los escritores mienten, aun los más sinceros.
Los poetas nos transportan a un mundo más vasto o más hermoso, más ardiente o más dulce que el que nos ha sido dado, diferente de él y casi inhabitable en la práctica.
La soledad
Si lo observamos, deja de estar solo.
La esclavitud
Dudo de que toda la filosfía de este mundo consiga suprimir la esclavitud; a los sumo le cambiarán el nombre.
Las mujeres
En general, las mujeres son lo que quieren ser.
jueves, octubre 12, 2006
12 de Octubre
Eduardo Galeano, Las venas abiertas de América Latina
Veo el rojo en el calendario.
Es 12 de Octubre.
Así, con mayúscula,
como se escriben
las “fechas importantes”.
Veo que como es 12 de Octubre
los chicos
no van a ir a la escuela,
los otros
van a ir a Punta,
veo a una Buenos Aires
de domingo un lunes
y pienso,
mejor dicho,
me doy cuenta.
Veo que, al fin y al cabo,
ni siquiera el 12 es el 12:
es el 16, el 14
y en cualquier momento
será el 22.
Entonces
abro la boca para decir algo
pero la tengo llena de palabras
como hormigas.
Las palabras,
en realidad,
se me caen,
algunas vuelan de mi boca
en silencio.
Veo el rojo
(rojo sangre)
en el calendario
y pienso en el Día de la Raza.
Pienso:
el Día de la Raza es racismo,
abuso,
es robo,
opresión,
injusticia
barbarie,
explotación,
piratería.
Es genocidio y ruinas
en nombre del Padre,
del Hijo
del Espíritu Santo,
amén
(la mentira,
la mala educación).
El Día de la Raza son
cinco siglos
de tiempo perdido:
el fin
del futuro,
antes del pasado.
martes, octubre 10, 2006
Hombre joven
234 días tomo decisiones equivocadas
181 días siento a la muerte detrás de mí
206 días escucho una canción de John Lennon (y a veces lloro)
54 días le sonrío a un desconocido,
129 días huelo el aroma a edificio gris de mi escuela secundaria
99 días me río demasiado pero no lo suficiente
362 pienso en ella
De cada día,
5 horas sé que no sé ser feliz
20 me da escalofrío entender que los mataron,
Y en las mismas me pregunto qué quiere decir terror.
1 hora estoy loco
8 horas quiero golpear a mi jefe
Media hora no logro imaginarme de anciano
11 horas sospecho que no habrá paz
A cada
segundo
tengo
la certeza
de no
saber
quién
soy.
domingo, octubre 08, 2006
Cuelgue
lunes, octubre 02, 2006
Que aparezca López
viernes, septiembre 22, 2006
Y ahora... el Día de la Primavera

Y ahora el día de la Primavera.
¿De qué cerebro sagaz vendrá esta jornada estúpidamente festiva? ¿Por qué se festeja el día de la Primavera y no el del Verano o el del Invierno, para los fans del frío como mi abuela Juana?
¿Por qué escribo Verano, Invierno y Primavera con mayúsculas?
Si bien este día (el de la primavera) no tiene demasiadas connotaciones comerciales --más allá de que esta vez les toca forrarse de guita a los floristas y los ponjas que las cultivan en Escobar y en La Plata-- sí tiene, al menos para mí, un significado gris, otoñal, para decirlo de algún modo.
El recuerdo que tengo del Día de la Primavera en mis años mozos (hablo de los de la primaria y secundaria y no de los que fui barman en la noche platense) trae los aromas de la frustración y no de pétalos de jazmín. Siempre que la escuela primaria preparaba un paseo (al parque Pereyra, al Cinturón Ecológico de Villa Domínico o al cine Mitre, hoy restorán chino) llovía. Siempre. Eso significaba, no sólo la ausencia de libertad, de ensuciar el guardapolvos, si no la imposibilidad de decirle que me gustaba a la chica que me gustaba. No sé por qué esperaba al día de la primavera para decírselo si sabía que iba a llover. O era el día de la primavera o no era nunca. Y nunca fue.
Hasta que empecé a trabajar en el diario y los días de la primavera tuvieron sol, pero ya no había paseos, ni chicas que me gustaran, ni maestras cursis*, ni flores, ni blogs, ni preguntas como la que me hago ahora: ¿qué carajo estoy escribiendo?
* ahora que lo pienso, olvidé escribir sobre el Día del Maestro. Es que después de lo de las Torres, hay algo para festejar realmente. ¿Así que mi señorita de sexto grado, una ignorante marca cañón, que nunca me devolvió un folleto que traje del Glaciar Perito Moreno, así que mi profesora de inglés fascista del colegio secundario fascista que decía que "bombero" se decía "bomber" merecen un día de homenaje? Querido Sarmiento, a pesar de todo su ímpetu pro-yanqui, vomite.
miércoles, septiembre 06, 2006
Imagen y palabras

1
¿Dónde está la sombra
de un objeto apoyado contra la pared?
¿Dónde está la imagen
de un espejo apoyado contra la noche?
¿Dónde está la vida
de una criatura apoyada contra sí misma?
¿Dónde está el imperio
de un hombre apoyado contra la muerte?
¿Dónde está la luz
de un dios apoyado contra la nada?
Tal vez en esos espacios sin espacio
esté lo que buscamos.
------------------------------------
4
Hay que alcanzar esa mirada
que mira a uno como si fuera dos.
Y después mira a dos
como si fuera uno.
Y luego todavía
mira a uno y a dos
como si fueran ninguno.
Es la mirada que escribe y borra al mismo tiempo,
que dibuja y suspende las líneas,
que desvincula y une
simplemente mirando.
La mirada que no es diferente
afuera y adentro del sueño.
La mirada sin zonas intermedias.
La mirada que se crea a sí misma al mirar.
* Foto tomada en la AU BsAs--La Plata, en un amanecer de noviembre del '05
* Poesías de Roberto Juarroz ("1" y "4". Octava Poesía Vertical, 1984)




