martes, junio 19, 2007

París, esa metáfora

" ¿Encontraría a la Maga? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el río me dejaba distinguir las formas, ya su silueta delgada se inscribía en el Pont des Arts, a veces andando de un lado a otro, a veces detenida en el pretil de hierro, inclinada sobre el agua. Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentrífico".


* Foto tomada sobre el Pont des Arts. París, junio 2007.
** Primeras lìneas del capítulo 1 de Rayuela, Julio Cortázar (1963).

domingo, junio 10, 2007

Próxima estación: Argentina


La línea 1 –la amarilla-- del arácnido metro de París rebana a la ciudad horizontalmente en dos. Nace en el histórico Chateau de Vincennes, al este, casi en el suburbio y luego, a mitad de camino, en la Gare de Lyon, empieza a acompañar al Sena, en lo que sería la comisura izquierda de esa mueca amarga que dibuja el río en el hermoso rostro de París.
Así hasta Concorde, justo debajo de la plaza-emblema que lleva ese nombre, donde empieza su rumbo al norte, a la punta posmoderna parisina, al lugar donde el futurismo acaba con la magia: La Défense, el “barrio” yuppie, el centro financiero.


Hacia ese lugar iba el turista (a conocer el Gran Arco, una construcción alucinada y alucinante que está alineada perfectamente con el del Triunfo, unida por la avenida Charles de Gaulle, que después del monumento napoleónico se transforma en nada menos que la Champs Elysées), distraido ahora en lo que él consideraba el mejor reflejo de la capital hoy (“al menos hasta que el racista de Sarkozy lo destruya”): sobre el caño, una encima de la otra, una mano negra, blanca y otra más blanca.


El ensimismamiento y la reflexión del turista terminaron cuando la voz predeterminada y femenina del metro anunció la próxima estación con letras conocidas para él: “Argentine”.
Entonces, aunque no sabía bien por qué, el visitante no dudó y bajó. A pesar de la propaganda de Benetton en vivo que lo tenía tontamente perplejo, a de que más allá esperaba La Défense, y de que dos ojos turquesas invitaban en silencio a continuar el viaje.


Pero era el mismo andén de siempre, con las mismas publicidades pegadas en las paredes (Al Jarreau toca en julio, Cabaret se reestrena en Montmartre, y Nadal, dueño de Roland Garros, vende ropa Niké); nada, salvo el nombre de su país escrito con letras blancas, en francés, sobre un cartel azul. A pesar de la primera duda, el viajero atravesó todo el andén antes de cruzar la vía y volver en busca del destino original. Pero cerca del final del pasillo, donde debe quedar el principio del tren en cada frenada, la pared semicircular dejaba sus típicos mapas para mostrar imágenes recurrentes en su inconsciente del momentáneo exilio: la pampa amanecida y sus ovejas, chapas multicolores de Caminito, dos piernas entrelazadas en una melodía de bandoneón, cataratas, glaciares y el verde de un cactus alterando los siete colores del cerro. Todo junto se mostraban delante de una chica que parecía estar mirando adentro suyo más allá de esas ventanas y del cofre de vidrio que un par de metros más allá encierra el busto de Don José de San Martín del Bronce. El viajero miró al prócer, hizo una mueca como satisfecha –seguramente porque recordó que una semana antes, en Berlín, el señor libertador se posaba firme frente a la Biblioteca Nacional—y siguió para volver a la Défense.


Al subir de nuevo al tren, después de que la voz de la mujer incierta anunciara “Porte Malliot”, el turista río y le dijo, sin importarle el obstáculo del idioma, al señor rubio de traje azul que compartía su asiento: “Está bien, tenés razón. En el fondo, que el único homenaje que encuentre en Francia a mí país sea bajo tierra no es ninguna paradoja”.


Y apoyó su cabeza contra el vidrio.


viernes, mayo 25, 2007

Espanto


Es el frio.

Es el aroma añejo, acido.

Son las piedras, y el ruido de botas invisibles sobre ellas.

Es un reloj parado, un triangulo rojo. Y uno amarillo.

Son flores vivas, secas pero vivas.

Petalos de hoy, camas de ayer.

Es el peso y su negra figura.

Es todo, lo helado, los hierros, el gas.

No es un sueño.

No.



*Foto tomada en el campo de concentracion de Sachsenhausen, Berlin (mayo 07).

jueves, mayo 03, 2007

El cielo del héroe




Foto tomada días atrás a una escultura del pueblo de Toledo, España, ciudad donde el artista cretense, El Greco, cambió un poco la historia del arte para siempre.

sábado, abril 28, 2007

Nowhere man

Mientras recuerdo el futuro dentro del ave, conviven conmoción y angustia.
Eso tiene sus paradojas pero no tiene respuestas. Aunque al fin y al cabo, lo próximo que oleré no es un mundo desconocido si no, claramente, mi pasado.
Vuelvo, volvemos, inevitablemente al punto de partida. De alguna manera, aunque breve o momentánea, el círculo se cierra.
Pensamiento que flotará entre nubes, cruzando el puente verdadero:


¿Cuál habrá sido el azar, o la bomba, que llevó a cambiar el destino, el foco, la percepción o el suelo de mi nombre?







* foto tomada en septiembre del '06 sobre un cielo latinoamericano e incierto

viernes, abril 13, 2007

Eminencia


Toni Puig, "el gurú de las ciudades", llegó a la Argentina. Clarin.com difundió uno de sus profundos pensamientos sobre nuestra ciudad, que --según él mismo-- adora tanto como a Berlín y Barcelona.

Con una visión deslumbrante, el hombre que transformó a Barcelona en el polo vanguardista de Europa, dijo de Buenos Aires:




El Sitio de la Nada agradece la honestidad del gurú Puig; la verdad, eminencia, no lo sabíamos.

miércoles, abril 04, 2007

Buenos Aires


Antes yo te buscaba en tus confines
que lindan con la tarde y la llanura
y en la verja que guarda una frescura
antigua de cedrones y jazmines.
En la memoria de Palermo estabas,
en su mitología de un pasado
de baraja y puñual y en el dorado
bronce de las inútiles aldabas,
con su mano y sortija. Te sentía
en los patios del Sur y en la creciente
sombra que desdibuja lentamente
su larga recta, al declinar el día.
Ahora estás en mí. Eres mi vaga
suerte, esas cosas que la muerte paga.
.....
....
Y la ciudad, ahora, es como un plano
de mis humillaciones y fracasos;
desde esa puerta he visto los ocasos
y ante ese mármol he aguardado en vano.
Aquí el incierto ayer y el hoy distinto
me han deparado los comunes casos
de toda suerte humana; aquí mis pasos
urden su incalculable laberinto.
Aquí la tarde cenicienta espera
el fruto que le debe la mañana;
aquí mi sombra en la no menos vana
sombra final se perderá, ligera.
No nos une el amor sino el espanto;
será por eso que la quiero tanto.
* Ambos poemas se llaman "Buenos Aires"; y fueron publicados por Jorge Luis Borges en El otro, el mismo (1964).
** La foto fue tomada en un atardecer, creo, sobre la calle El Salvador.

lunes, marzo 26, 2007

24M

¿Dónde estaré ayer?
Es notable el dolor ambiente
Ruinas, Juan Gelman

¿Qué es el dolor?
¿Qué otra cosa si no la transformación corpórea de un agujero espiritual que alguien secó?
¿Qué es el dolor más que la certeza del recuerdo para siempre, de la costosa victoria de la memoria?

¿Y la memoria?
Tal vez sea el camino de eslabones corroidos (pero firmes) por donde el dolor calma su propio dolor; que es el mío. O es el tuyo.





El Sitio de la Nada recuerda con profundo respeto y admiración a los 30 mil desaparecidos durante la Dictadura militar. Y exige la aparición con vida de Julio López.

Estén donde estén, están.


(foto tomada por el periodista, fotógrafo, escritor y amigo de la casa, Pelado)

miércoles, marzo 21, 2007

Podar Poder Rapar

¿Qué derecho tenemos para violentarnos así?
¿Quién nos dio la prioridad sobre el resto de la vida que comparte nuestro suelo?
Estoy enojado.
¿Alguien sabe quién rapó al árbol que inflaba su copa justo encima de mi balcón?

viernes, marzo 16, 2007

Gran Hermano


Entonces desapareció a su vez la monumental cara del Gran Hermano y en su lugar aparecieron los tres slogans del Partido en grandes letras:


LA GUERRA ES LA PAZ

LA LIBERTAD ES LA ESCLAVITUD

LA IGNORANCIA ES LA FUERZA


Pero daba la impresión --por un fenómeno óptico psicológico-- de que el rostro del Gran Hermano persistía en la pantalla durante algunos segundos, como si el "impacto" que había producido en las retinas de los espectadores fuera demasiado intenso para borrarse inmediatamente. La mujeruca del cabello color de arena se lanzó hacia adelante, agarrándose a la fila de la silla anterior y luego, con un trémulo murmullo que sonaba algo así como "¡Mi salvador!", extendió los brazos hacia la pantalla. Después ocultó la cara entre sus manos. Sin duda, estaba rezando a su manera.


Fragmento de 1984, Geoge Orwell

miércoles, marzo 14, 2007

Interrupción borgeana

Buscando una frase de Aristóteles con la que me topé en el momento más inesperado del día (una frase genial del sabio griego que habla sobre el tiempo, dicha por un personaje vulgarizado, justamente, por el tiempo), buscándola decía, el google me disparó en la primera bala un fragmento inevitable de las Conversaciones de Jorge L. Borges con Osvaldo Ferrari, aparecidas en 1984 en el periódico Tiempo Argentino.
Simplemente, les sugiero que si tienen tiempo y ganas de entender mejor de dónde venimos y hacia donde volvemos, hagan click aquí.
Y si no tienen tiempo consíganlo y vuelvan.
Eso sí, sobre las ganas de cada uno no puedo opinar.

domingo, febrero 25, 2007

Pulsión*

Adentro, adentro de mis oídos, el pianista imagina una escena indescifrable con una melodía dispar. Son sollozos ancestrales, el rito de una tribu alrededor del fuego, el impacto de las alas que sólo escucha el pájaro en vuelo, un gemido de mujer, los pasos de alguien en la oscuridad.

Cuando el pianista toca triste el agua explota en el asfalto, se estrella en los árboles y en las ventanas, percute las chapas de los cielos pobres. El balde que alguien olvidó en el patio está por rebalsar; una gota por cada pulsación.

Una larga sucesión de acordes moja la madre tierra. Cada vez que mueve un dedo el pianista, cada vez que llora, salgo a ver el cielo gris.

(El Sitio de la Nada recomienda fervientemente escuchar con atención la inmejorable y reciente obra del Mono Fontana: Cribas.)

* (Del lat. tardío pulsio, -onis).
1.f. En psicoanálisis, energía psíquica profunda que orienta el comportamiento hacia un fin y se descarga al conseguirlo.

martes, febrero 13, 2007

El yanqui bueno

Siempre tuve la sensación de que los argentinos somos como somos (no voy a detallar cómo somos y menos voy a permitir que interpreten en la frase anterior un dejo de Andy "Quiero ser como Bono" Kustneszof) en parte porque nos interesa demasiado saber cómo nos ven los de afuera. Es como esa persona (al fin y al cabo, tan frecuente por estas tierras) que vive preocupada por el "qué dirán".
En fin, para ese grupo mayoritario (en el cual me incluyo) y para los otros también, hay un blog recomendable: se trata del que llena cada día Mike, un yanqui que anda por estas tierras y le gusta contar lo que pasa(www.yanquimike.blogspot.com). No lo conozco más que por sus líneas (muchas veces también críticas de su sociedad), por una casualidad que nos cruzó en el cibermundo, por el buen gusto y por algunos gestos de excesiva bondad de su parte para conmigo.
Así que, visítenlo. ¡Y además es una buena excusa para practiar el inglés...!

miércoles, febrero 07, 2007

La herida de Buenos Aires

Hojas de un libro viejo de Italo Calvino que pasan mientras cae definitivamente el sol.
Una mirada celeste o verde (¿podrá el hombre alguna vez conservar los rostros de su vida para siempre?), el abrazo sobre su piloto esmeralda para la lluvia. Una tarde de elecciones con pantalla roja de Crónica TV y amigos riendo. El mejor submarino de la ciudad. El malhumor de los tres gallegos. El firulete del vidrio, la silla gastada, la espera. San Telmo. El pasado. Decenas o cientos de rostros solitarios. Una mujer que llora abrazada a una cerveza caliente. Un perro meando la vereda. Café con leche y dos medialunas, por favor.
Un bar, un símbolo.
Buenos Aires (alma de piedra, diría Spinetta) hoy cierra una herida.
Y entonces volveré un domingo a Defensa y Brasil. Cruzaré otra vez la doble puerta del Bar Británico.

lunes, febrero 05, 2007

Dixit


"Es difìcil saber si el mundo en que vivimos es sueño o realidad".


Hierro 3, Kim Ki - duk

domingo, diciembre 24, 2006

martes, diciembre 19, 2006

Palabras


“Deja que la palabra sea humilde,
que sepan que el mundo no empezó con palabras, sino con dos cuerpos abrazados, uno llorando y el otro cantando”.
Lê Thi Diem Thúy


Pensaba escribir esta vez sobre un piano y la lluvia o sobre cómo algunos “bien educados” desperdician la comida. De hecho, lo voy a hacer. Pero no ahora. No, porque desde el domingo a la medianoche, cuando salí del cine, permanezco obsesionado con algo, pienso permanentemente en la magia de “La vida secreta de las palabras”, la nueva película de la notable catalana Coixet.
No me gusta contar una película (algo que adoran los reyes del Yo, de oficio “críticos”). Será por eso, ahora pienso, que esta es la primera vez que aquí se escribe sobre cine. Pero esta ocasión es especial. No se trata sólo de cine: acá hay algo más.
De lo que no estoy seguro es de por qué. Ya que no es el primer --ni mucho menos el único-- film donde estremecen los diálogos tanto como las actuaciones (sobre todo la de Tim Robbins), donde la fotografía y la música se embellecen a sí mismas, donde la metáfora es pura sutileza, donde la literatura está tan cariñosamente tratada.
Aunque puede que encuentre una diferencia con el resto: creo que jamás vi una donde el humor sea amor y el horror sea amor y todo sea amor.
Y las palabras (y su ausencia), la cicatriz del silencio.

En el torrente de obsesión en que me sumergí en el post-domingo leí lo que el magnífico escritor John Berger (a quien la película lo homenajea abierta e implícitamente, y en este caso también lo hace con Cortázar) reflexionó sobre esta obra de arte. Una parte del extenso texto dice lo siguiente: “La película trata sobre el deseo que subyace a la idea de que la vida es un regalo. Pero estoy usando palabras grandilocuentes. Mejor escuchar las pequeñas palabras de la película; lo dicen todo.”

Y ya no tengo más nada para decir.

martes, diciembre 12, 2006

Los vivos y los muertos



1. Es tan obvio como innecesario escribir en este blog más de tres líneas sobre la muerte del asesino Pinochet. Las únicas muertes para recordar son las dignas.
2. Así que voy a contar que estuve mirando la tele. Y tuve una experiencia única. Mi vertiginoso zapping se vio interrumpido por la cara de un Tinelli conmovido lagrimeando entre melodías de violín. Ahí paré y me puse a mirar. ¿Qué es lo que se elogia y lo que se critica de un programa de televisión? ¿Desde qué punto de vista? ¿Desde qué lugar?
3. Hace poco, en un reportaje, alguien me dijo que si a la gente le ponés algo interesante desde lo cultural lo va a mirar y así aprenderá. Es tan cierto como que por algo ponen lo que ponen. Digamos, la televisión tiene los televidentes que se merece (y que merecen los anunciantes). Y viceversa.
4. Entonces me siento de espaldas a mí. “Bailando por un sueño”, ese programa que nutre a toda una grilla de televisión (pensar en “no muerdas la mano que te da de comer”), es maravilloso. Su puesta en escena es una composición perfecta pensada con maestría para esos televidentes merecedores. La música épica (el trabajo del musicalizador es brillante), los abrazos tiesos, las lágrimas de todos (ganen o pierdan), el silencio, la impaciencia, los colores llamativos, el traje oscuro del que manda, la palabra “sueño” y el juego a la confusión. Y más: la toma de partido de los otros, la pelea, la amistad y la compasión de y hacia la víctima.
5. Es que hay tanta inteligencia detrás del show que todos disimulan la para nada sutil diferencia entre un sueño y una necesidad. Es la miseria de la condición humana transmitida con precisión.
6. Así que cambio de canal. Prefiero que no me subestimen.

jueves, noviembre 30, 2006

Para George (por Juan Carlos Diez**)



XLVII
Sin salir de la puerta
se conoce el mundo.
Sin mirar por la ventana
se ve el camino del cielo.

Cuando más lejos se va,
menos se aprende.

Así, el sabio,
no da un paso y llega,
no mira y conoce,
no actúa y cumple.
"Tao Te King"
Lao Tse (*)
Una pequeña imagen de Buda que cruzó la tierra y tu foto que se ilumina por sí misma. La mirada concentrada y dulce, quizás parecida a esa forma única con que siempre enhebraste tus melodías.
Tus canciones son generadoras de luz. Muchas, incluso, despliegan tanta espiritualidad que, como tus manos en el diapasón de la guitarra, hacen que la música crezca junto con las plantas, los niños y el deseo de los amantes.
Busco refugio en tu música y lo que encuentro es felicidad. Me repliego en el claroscuro de un templo milenario y tu voz me lleva al futuro, a la esperanza de los pájaros migrantes.
Tu despedida elegante fue la del sabio en la montaña, cantando mantras de amor, antes de iniciar el viaje definitivo. Ese que se llevó parte de nuestra vida, como ocurre cuando nos dejan los seres amados.
"El mundo está terriblemente más vacío ahora sin él", dijo sobre vos, Bob Dylan. Y seguirá siendo cierto.
Qué generosas tus canciones, George. Siempre están ahí para darnos todo. Y encierran en su belleza, el fluir constante de los afluentes del Gánges. "No habrá un futuro donde dejemos de ser", nos recordaste en tu última canción, citando el Bhagavad-Gita.
Te siento muy cerca de mi corazón, fiel amigo, mientras el sol ilumina esta ciudad de solitarios. Tu música colmada de eternidad irradia vida; ella mueve algo en el aire.
Te quiero, te extraño.
(*) George Harrison se inspiró en este texto del Tao Te King para componer The Inner Light, tema grabado por los Beatles junto a músicos de la India.
(**) Juan Carlos Diez es uno de los grandes amigos de la casa. También, es periodista, músico y, aunque probablemente se enoje por decirlo, poeta. Este año publicó Martropía. Conversaciones con Luis Alberto Spinetta, un libro fundamental, no solo para el mundo del rock y del periodismo del rock.

martes, noviembre 28, 2006

Guitarra vas a llorar


George Harrison
(Liverpool, 25 de febrero, 1943 - Los Angeles, 29 de noviembre, 2001)
El Sitio de la Nada lo recuerda con emoción y admiración.

miércoles, noviembre 22, 2006

90's



Introducción
Porque empezamos a escuchar música en los '90 somos así. ¿Cómo? Así. Orejas abiertas justo ahí, justo cuando el mundo empieza a desmoronarse definitivamente. No sólo en Berlín; Seattle explota, los garages también, alguien, en las islas del norte, escupe el suelo, se calza anteojos de sol para no ver más la noche. La basura crece como el pasto. Y alrededor, nosotros. Ingenuos espíritus curiosos temblando ante la caída. Mirando la guerra por TV. Por suerte hay otros que nos guian como pueden (hasta suicidándose).

Nudo
No llevó más de cinco minutos (y lo que yo tardé, como estaba, en encontrar lapicera y papel). Afuera, sobre el asfalto caliente de San Telmo atardeciendo llovía. Adentro sólo había nubes. Nubes verdes. Pero se escuchaba el shhhhh del agua bajando sobre las hojas de dos palmeras gemelas clavadas en el parque del fondo de un edificio sobreviviente de los buenos tiempos. Hay momentos en los que no basta una sola melodía de fondo. Ni siquiera la de la Naturaleza. Así que el dueño de casa, amigo fiel/tipo peligroso para los que evitan pensar, se levantó de la mesa y dijo: "Necesitamos escuchar esto". Aparecieron los Chili Peppers. Apareció Blood Sugar, etc, etc, etc. Y la conclusión, para nada pensada, y de ambos al mismo tiempo: este es uno de los mejores discos de los '.90

Desenlace
Y todo terminó como empezó. Volviendo, escribiendo, discutiendo un pasado sin fin. Aquí está, para él (si me permite publicar su identidad lo haré) y para mí, el Decálogo del Rock de Afuera de los '90. Sin números 1. Sin verdades ni mentiras. A gusto de la Casa, simplemente.

-- Ten, Pearl Jam (1991).
-- Achtung Baby, U2 (1991).
-- Nevermind, Nirvana (1991).
-- Blue lines, Massive Attack (1991).

-- Blood Sugar Sex Magic, Red Hot Chili Peppers (1991).
-- Automatic for the people, REM (1992).
-- Division Bell, Pink Floyd (1994).

-- (What's the story) Morning glory, Oasis (1995).
-- OK computer, Radiohead (1997).
-- Mutations, Beck (1998).



Aclaración
No es un ránking. No se busca la discusión tonta ni se prefieren los gritos de la tribuna boba del rock. El que quiere agregar data, disentir, que lo haga y calle para siempre. El arte no es objetiva, así que no rompan las pelotas con comments del tipo "eh, careta, te olvidaste de los guns".

martes, noviembre 07, 2006

Los domingos

1. Hace muy poco tiempo que aprendí a caminar los domingos. Tal vez como un ejercicio a través del cual, cada paso es un abrazo a uno mismo. Mirar la ciudad un domingo, mientras la atravesás, tiene ese juego paradójico en el que la melancolía te hace un poco feliz.

2. También está la luz. Veo al mundo, los domingos, como si mis ojos estuvieran recubiertos por un papel naranja, o rojo, o color miel. “Encuentro los contrastes y a veces me parece que estoy loca”, me dijo, salvándome los ojos. Supongo que a mí me pasa eso.

3. Y hoy caminé a través del domingo, nuevamente. Volví a mi casa antes de que se terminara el día, bajo esa lumbre de papel de celofán anaranjado, con el sol de frente, midiendo mis pasos de acuerdo a los del día.

4. Es que hay momentos en los que tengo la certeza de que el domingo se termina cuando se cae el sol. Porque el sol no se va: se cae. Con ruido. Tal vez el domingo dure un ocaso (en verano la agonía es más larga, al menos).

5. Y mientras tanto pensé: la mala fama del domingo debería llevarla el lunes.

6. Salvo cuando llueve.

domingo, octubre 29, 2006

Memorias de Adriano


¿Existe "el mejor libro que leíste en tu vida"? Creo que no. O sí, pero no sé cuál es. Tal vez sea “Memorias de Adriano”, de Marguerite Yourcenar, el libro mejor escrito que leí. Aquí, algunas reflexiones de Adriano, imaginadas por esta belga-francesa genial y traducidas a nuestra lengua, nada menos, que por Julio Cortázar.

Del amor y la belleza
Reconozco que la razón se confunde frente al prodigio del amor, frente a esa extraña obsesión por la cual la carne, que tan poco nos preocupa cuando compone nuestro propio cuerpo, y que sólo nos mueve a lavarla, a alimentarla, y llegado el caso, a evitar que sufra, puede llegar a inspirarnos un deseo tan apasioanado de caricias, simplemente porque está a animada por una individualidad diferente de la nuestra y porque presenta ciertos lineamientos de belleza sobre los cuales, por lo demás, los mejores jueces no se han puesto de acuerdo. Aquí la lógica humana se queda corta...

Los escritores
Pero los escritores mienten, aun los más sinceros.

Los poetas nos transportan a un mundo más vasto o más hermoso, más ardiente o más dulce que el que nos ha sido dado, diferente de él y casi inhabitable en la práctica.

La soledad
Si lo observamos, deja de estar solo.

La esclavitud
Dudo de que toda la filosfía de este mundo consiga suprimir la esclavitud; a los sumo le cambiarán el nombre.

Las mujeres
En general, las mujeres son lo que quieren ser.

jueves, octubre 12, 2006

12 de Octubre

“Los indígenas fueron, al principio, derrotados por el asombro”
Eduardo Galeano, Las venas abiertas de América Latina


Veo el rojo en el calendario.
Es 12 de Octubre.
Así, con mayúscula,
como se escriben
las “fechas importantes”.
Veo que como es 12 de Octubre
los chicos
no van a ir a la escuela,
los otros
van a ir a Punta,
veo a una Buenos Aires
de domingo un lunes
y pienso,
mejor dicho,
me doy cuenta.
Veo que, al fin y al cabo,
ni siquiera el 12 es el 12:
es el 16, el 14
y en cualquier momento
será el 22.
Entonces
abro la boca para decir algo
pero la tengo llena de palabras
como hormigas.
Las palabras,
en realidad,
se me caen,
algunas vuelan de mi boca
en silencio.
Veo el rojo
(rojo sangre)
en el calendario
y pienso en el Día de la Raza.

Pienso:
el Día de la Raza es racismo,
abuso,
es robo,
opresión,
injusticia
barbarie,
explotación,
piratería.
Es genocidio y ruinas
en nombre del Padre,
del Hijo
del Espíritu Santo,
amén
(la mentira,
la mala educación).
El Día de la Raza son
cinco siglos
de tiempo perdido:
el fin
del futuro,
antes del pasado.

martes, octubre 10, 2006

Hombre joven

Por año,
234 días tomo decisiones equivocadas
181 días siento a la muerte detrás de mí
206 días escucho una canción de John Lennon (y a veces lloro)
54 días le sonrío a un desconocido,
129 días huelo el aroma a edificio gris de mi escuela secundaria
99 días me río demasiado pero no lo suficiente
362 pienso en ella

De cada día,
5 horas sé que no sé ser feliz
20 me da escalofrío entender que los mataron,
Y en las mismas me pregunto qué quiere decir terror.
1 hora estoy loco
8 horas quiero golpear a mi jefe
Media hora no logro imaginarme de anciano
11 horas sospecho que no habrá paz
A cada
segundo
tengo
la certeza
de no
saber
quién
soy.

domingo, octubre 08, 2006

Cuelgue

"Un hombre distraído está pensando, siempre, en algo más".



Alfredo Bryce Echenique,
del texto "Praga siempre estaba ahí
por la mañana".

lunes, octubre 02, 2006

Que aparezca López


Jorge Julio López, ex detenido y desaparecido durante la Dictadura, fue un testigo clave en el juicio al comisario asesino Etchetcolatz. Desapareció el 18 de septiembre, horas antes de que se conociera la sentencia al genocida.

Dijimos NUNCA MAS.

viernes, septiembre 22, 2006

Y ahora... el Día de la Primavera


Y ahora el día de la Primavera.
¿De qué cerebro sagaz vendrá esta jornada estúpidamente festiva? ¿Por qué se festeja el día de la Primavera y no el del Verano o el del Invierno, para los fans del frío como mi abuela Juana?
¿Por qué escribo Verano, Invierno y Primavera con mayúsculas?

Si bien este día (el de la primavera) no tiene demasiadas connotaciones comerciales --más allá de que esta vez les toca forrarse de guita a los floristas y los ponjas que las cultivan en Escobar y en La Plata-- sí tiene, al menos para mí, un significado gris, otoñal, para decirlo de algún modo.
El recuerdo que tengo del Día de la Primavera en mis años mozos (hablo de los de la primaria y secundaria y no de los que fui barman en la noche platense) trae los aromas de la frustración y no de pétalos de jazmín. Siempre que la escuela primaria preparaba un paseo (al parque Pereyra, al Cinturón Ecológico de Villa Domínico o al cine Mitre, hoy restorán chino) llovía. Siempre. Eso significaba, no sólo la ausencia de libertad, de ensuciar el guardapolvos, si no la imposibilidad de decirle que me gustaba a la chica que me gustaba. No sé por qué esperaba al día de la primavera para decírselo si sabía que iba a llover. O era el día de la primavera o no era nunca. Y nunca fue.
Hasta que empecé a trabajar en el diario y los días de la primavera tuvieron sol, pero ya no había paseos, ni chicas que me gustaran, ni maestras cursis*, ni flores, ni blogs, ni preguntas como la que me hago ahora: ¿qué carajo estoy escribiendo?

* ahora que lo pienso, olvidé escribir sobre el Día del Maestro. Es que después de lo de las Torres, hay algo para festejar realmente. ¿Así que mi señorita de sexto grado, una ignorante marca cañón, que nunca me devolvió un folleto que traje del Glaciar Perito Moreno, así que mi profesora de inglés fascista del colegio secundario fascista que decía que "bombero" se decía "bomber" merecen un día de homenaje? Querido Sarmiento, a pesar de todo su ímpetu pro-yanqui, vomite.

miércoles, septiembre 06, 2006

Imagen y palabras


1

¿Dónde está la sombra
de un objeto apoyado contra la pared?
¿Dónde está la imagen
de un espejo apoyado contra la noche?
¿Dónde está la vida
de una criatura apoyada contra sí misma?
¿Dónde está el imperio
de un hombre apoyado contra la muerte?
¿Dónde está la luz
de un dios apoyado contra la nada?

Tal vez en esos espacios sin espacio
esté lo que buscamos.

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4

Hay que alcanzar esa mirada
que mira a uno como si fuera dos.
Y después mira a dos
como si fuera uno.
Y luego todavía
mira a uno y a dos
como si fueran ninguno.

Es la mirada que escribe y borra al mismo tiempo,
que dibuja y suspende las líneas,
que desvincula y une
simplemente mirando.
La mirada que no es diferente
afuera y adentro del sueño.
La mirada sin zonas intermedias.
La mirada que se crea a sí misma al mirar.


* Foto tomada en la AU BsAs--La Plata, en un amanecer de noviembre del '05
* Poesías de Roberto Juarroz ("1" y "4". Octava Poesía Vertical, 1984)